c0bebc73b4

Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Durante las últimas semanas de 2020, tuvo lugar la Semana de la Productividad, en la que se presentaron públicamente los resultados de dos contundentes diagnósticos, elaborados por la Comisión Nacional de Productividad (CNP) y Matrix Consulting, por encargo de Presidencia y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), respectivamente. Ambos coincidentes en su diagnóstico y muy alineados en cuanto a sus recomendaciones, que, además, vienen a ratificar y reforzar lo ya desarrollado en 2015, en el marco de la construcción de la hoja de ruta de Construye2025.

El lado amargo es que todos los diagnósticos, incluyendo otros anteriores de McKinsey, UAI y Clapes-UC, coinciden en que hay estancamiento de productividad, desde hace unos 25 años, lo que fue recientemente cuantificado por Matrix Consulting: Si lográramos el potencial pleno de productividad laboral en la construcción chilena, podríamos generar U$13 billones adicionales de PIB para el país, de los que U$7.500 millones corresponderían a edificación (en base al PIB de construcción 2019, de U$19.760 millones). Hoy, esto se vincula al impacto de la masiva paralización de obras, que se ha proyectado en un déficit de inversión de U$3.680 millones (CChC, 2020), la mitad de dicho potencial en edificación, bajo condiciones productivas normales. ¡Lo que nos estamos perdiendo es enorme!

La gran pregunta es cómo salir de este estancamiento y lograr el tan ansiado PIB adicional, que podría dar valiosas cifras de crecimiento para un país que ansía salir de las vías del desarrollo para lograr ser un país desarrollado. No hay una receta única.

La hoja de ruta de Construye2025 constituyó un esfuerzo sin precedentes en plantearnos una estrategia de largo plazo (10 años) para lograr mejoras en la competitividad sectorial, por medio de mejorar su productividad y sustentabilidad. Se indicaron inicialmente 15 iniciativas, diversas entre sí, para lograr metas que hoy sabemos fueron ambiciosas, pero eran las que teníamos que plantearnos. Hoy, estas son la base de las recomendaciones que los diagnósticos de CNP y Matrix nos ratifican y refuerzan, ya con bastantes más datos e información de referencia nacional e internacional.

El lado bueno es que somos varios organismos colaborando en la articulación de iniciativas que reviertan esta situación y nos ayuden a crecer. Construye2025 ha sido un referente en plantear temas críticos a resolver, pero hay instituciones que, hoy más que nunca, están llamadas a generar los cambios: CChC, CDT, Instituto de la Construcción, Minvu, MOP, Planbim, ICHA, ICH, Madera21, CTeC, Cipycs y tantos otros… Durante 2021, la misión de Construye2025 incluirá revisar su hoja de ruta e incorporar estos importantes nuevos diagnósticos, para así seguir sumando esfuerzos desde los privados, el Estado y la academia.

Finalmente, la industrialización del sector y sus procesos productivos, la masificación de tecnología digital (encabezado por el BIM), la consolidación de la innovación para la competitividad, el fortalecimiento del capital humano a todo nivel, el cambio de paradigma hacia la economía circular, el desarrollo de modelos contractuales integrados y la optimización de los procesos de licitación pública, parecen encabezar como las principales vías a revertir esta larga situación de estancamiento. No obstante, son bastante más las iniciativas que hace falta llevar a cabo.

Por lo mismo, es tarea de muchos (o todos) trabajar y colaborar en la transformación de este importante sector, por el bien de todos y el de un Chile que necesita -con urgencia- crecer y lograr una mejor calidad de vida en pos de una mayor equidad.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

La economía circular es una alternativa para redefinir el crecimiento, ésta plantea disociar la actividad económica del consumo de recursos finitos eliminando los residuos del sistema desde el diseño.

Se respalda en una transición hacia fuentes renovables de energía, creando capital económico, natural y social y se basa en los siguientes tres principios:

1) eliminar residuos y polución desde el diseño
2) mantener productos y materiales en uso
3) regenerar sistemas naturales.

La actual pandemia, sumada a la crisis ambiental, social y climática presiona y pone en jaque las economías y sus modelos de desarrollo, por tanto, la economía circular en el marco de un consumo y producción sustentable es una alternativa altamente viable. Políticos y académicos ya plantean que esta crisis es una oportunidad para hacer las cosas de mejor forma o en inglés “build back better” (concepto que nace por cierto en el año 2015 y asociado a reconstrucción post desastres naturales).

Por tanto, cabe preguntarse sobre los efectos positivos inmediatos que tendría esta economía circular, como la disminución de filtraciones de residuos al medioambiente, la disminución del consumo de combustibles fósiles como materia prima y también importante pero menos comentado es la generación de nuevos puestos de trabajos o “empleos verdes” y oportunidades de negocio.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define los empleos verdes como “empleos decentes que contribuyen a preservar y restaurar el medio ambiente ya sea en los sectores tradicionales como la manufactura o a la construcción o en nuevos sectores emergentes como las energías renovables y la eficiencia energética”. Más aún hace hincapié en que estos empleos verdes permiten: aumentar la eficiencia del consumo de energía y materias primas; limitar las emisiones de gases de efecto invernadero; minimizar los residuos y la contaminación; proteger y restaurar los ecosistemas; y contribuir a la adaptación al cambio climático.

Las proyecciones de empleos verdes para Chile son relativamente bajas aún pero quizás, en el escenario actual, se podría abrir una gran oportunidad bajo la “reactivación verde” en el marco de una economía circular.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Chile ha impulsado una importante carrera de fomento a la sustentabilidad en la construcción por medio de dos herramientas de certificación de edificación: la primera, denominada Certificación Edificio Sustentable (CES), lanzada en 2014 y cuyo alcance son edificios no residenciales; la segunda, la Certificación Vivienda Sustentable (CVS), lanzada en mayo del presente año y cuyo alcance son edificaciones residenciales.

Es importante destacar que ambas certificaciones tienen requerimientos independientes para la etapa de diseño, construcción y, en el caso del CES, para la operación, ya que la CVS aún no contempla esta etapa. Lo importante de esto es que se mide la sustentabilidad en el ciclo completo de un proyecto, con lo que se promueve que cada una de las etapas tenga un bajo impacto ambiental, entre otros beneficios.

Ahora, si queremos referirnos a las certificaciones de edificaciones sustentables y su relación con la disminución de huella de carbono de la industria, podemos encontrar muchas oportunidades en cada una de las etapas de las certificaciones y, por ende, del ciclo de vida de los proyectos. Es importante señalar que las emisiones de carbono corresponden a todas las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) generadas por los combustibles fósiles utilizados durante todas las etapas del ciclo de vida de un proyecto y/o edificio.

Es así que, si partimos desde la etapa de conceptualización y diseño de los proyectos, que equivale a la etapa de precertificación de estas herramientas, se pone en valor por medio de puntaje la concepción de proyectos, que, por una parte, conciban diseños modulares, industrializados o con metodologías BIM, medidas que reducen el uso de recursos, energía y generación de residuos. Por otra parte, otorgan puntaje a los proyectos que consideren materiales con atributos de sustentabilidad tales como: contenido reciclado; Declaración Ambiental de Productos; certificación de gestión sustentable de bosques, en el caso de la madera, y uso de materiales que hayan sido extraídos y procesados en el país o región, entre otros. Todos estos atributos promueven productos de baja huella de carbono.

Por otra parte, en la etapa de construcción, estas certificaciones promueven procesos de construcción eficientes y de baja emisión, por medio de diferentes protocolos o medidas, tales como el uso de maquinaria eficiente de baja o nula emisión, uso de un plan de gestión de residuos, disminución de generación y valorización de residuos en obra, así como planes de gestión ambiental en obra, uso de transporte sustentable y estrategias de responsabilidad social, que, entre otras medidas, promueve la mano de obra local.

Por último, en la etapa de operación las certificaciones premian a edificios y comunidades que utilicen las edificaciones de la manera más eficiente, lo que sólo se puede lograr si estos fueron diseñados y construidos con importantes estándares de eficiencia energética, entre otros. Esto permite que los edificios tengan una baja demanda y consumo de energía en combustibles para climatización, electricidad y agua caliente, entre otras actividades. Además, se promueven edificios que aseguren una larga vida útil con pocas renovaciones, de manera de consumir el mínimo de energía durante su vida útil.

Dentro de esta tercera etapa también se considera que el cálculo de huella de carbono tiene tres alcances: el primero, también denominado “emisiones directas”, son los GEI emitidos de forma directa por la organización, por ejemplo, por el uso de combustibles fósiles en maquinaria o vehículos propiedad de la organización, por pérdidas de gases refrigerantes, o por reacciones químicas durante los procesos productivos de la organización. El segundo alcance, o “emisiones indirectas por energía”, son los GEI emitidos por el productor de la energía requerida por la organización; dependen tanto de la cantidad de energía requerida por la organización como del mix energético de la red que provee a la organización.

Por último, un tercer alcance, también denominado “otras emisiones indirectas”, son las atribuibles a los productos y servicios adquiridos por la organización, que, a su vez, habrán generado emisiones previamente para ser producidos. Son las más difíciles de contabilizar debido a la gran cantidad de productos y servicios utilizados por las organizaciones y a la dificultad de conocer las emisiones de estos productos o servicios, si no son aportadas por el propio productor.

Dado lo señalado anteriormente, es destacable que los proyectos que se conciben desde el diseño con un enfoque de vida útil y sus funciones, podrían lograr una importante reducción de huella de carbono, no sólo al mismo edificio, sino también al desarrollo de ciudades sustentables y de baja huella.

Sin embargo, se debe considerar que en la actualidad en Chile no existe información de la huella de carbono en el ciclo completo de la construcción, sólo se tiene antecedentes de la operación y parte de las emisiones durante la obra, razón por la cual el Ministerio de Vivienda y Urbanismo ha conformado un comité intersectorial de huella de carbono para la edificación en el Instituto de la Construcción. La función de este comité es trabajar en forma conjunta en la gestión de huella del sector.

¿Qué significa esto? Pues que, por medio de una hoja de ruta y estrategia, donde cada uno de los actores adquiera diversos compromisos que ayuden a construir bases de datos nacionales, definir metodologías de trabajo consensuadas por todos y calculadoras que permitan la gestión masiva de huella.

Dicho todo lo anterior las certificaciones cumplen un rol fundamental de gestión de información y fomento a reducción de huella de carbono de la industria.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

En el mundo actual, el ejercicio de cualquier trabajo tiene una interacción de gran alcance internacional, dado que existe una apertura e incorporación de tecnología al servicio de los individuos en todo el mundo. Esto ha sido un aporte fundamental al fenómeno conocido como globalización.

Este fenómeno implica en sí mismo la movilidad de los profesionales ya que posibilita su actuación en diversos ámbitos sin restricciones de ubicuidad en el espacio, vale decir que el lugar de trabajo no queda determinado por su lugar geográfico porque las posibilidades de comunicación están determinadas por las condiciones tecnológicas, y las de movilidad física por los medios de transporte.

Un aspecto en este sentido es la necesidad de tener una marco legal y normativo común y adecuado que pueda apoyar ese ejercicio globalizado, sin restricciones arbitrarias o que estén atadas a prácticas monopólicas o parancelarias, las cuales ocultan la verdadera decisión de los países de incorporar una práctica transparente, basada solamente en el rigor técnico y la debida eficiencia de los individuos que ejercen su trabajo, sin estar oscurecido por proteccionismos inútiles.

Todas las bases conceptuales para lograr esos objetivos no están fundadas solamente en un ejercicio práctico, son parte también de la formación académica, pues esta es la que en definitiva modela y por lo tanto, establece el pensamiento fundamental, que es la base de las acciones de los individuos.

De esta manera, la capacidad formativa de las instituciones de educación superior es el aporte más importante que han de recibir los ingenieros y técnicos del futuro y también los profesionales y gestores del pensamiento y de las políticas públicas, en el entorno conceptual y jurídico, que establecerá la mentalidad que va a prevalecer en la movilidad profesional. Esto para llevar a cabo el intercambio que posibilite una globalización efectivamente amplia.

Una vez establecidos los fundamentos con claridad y certeza, la movilidad, entendida como el ejercicio profesional libre en los distintos entornos, aparece no solamente posible sino adecuada y necesaria. Este hecho no debe ser evaluado de manera negativa, como una especie de competencia desleal, sino más bien como la posibilidad de instancias colaborativas entre los países y sus sociedades, regidas por las respectivas idiosincrasias y ordenamiento jurídico sin perjuicio de las políticas puntuales definidas por sus gobiernos.

En este contexto, la tarea más importante de los órganos intermedios de la sociedad como los colegios profesionales, las asociaciones gremiales y los institutos técnicos es colaborar de manera efectiva en la creación de los conceptos y normativas que permitan un desarrollo efectivo con el fin de que el intercambio se haga realidad en un terreno fértil y, sobretodo, que sea realista.

Considerar en una sola unidad todas las variables sociales, económicas y políticas es casi imposible; pero sí podemos avanzar en un intercambio técnico real como hoy ya nuestra realidad lo ha evidenciado.

Hoy, el mundo ha sufrido una evolución de una trascendencia inédita. Históricamente en la revolución industrial, la transformación de la física a través de las teorías de Einstein, el dramatismo de las guerras mundiales, la carrera del espacio y el desarrollo de los computadores y la informática nadie imaginó, de manera cabal, el impacto de un virus en toda la superficie del mundo. Este hecho modificó de manera intrínseca nuestras relaciones humanas, el sentido de la vida y, en especial, la modificación de la manera de trabajar que ha tenido profundas implicancias sociales, económicas y laborales.

Debido a lo anterior, hoy, los procesos de trabajo conjunto a distancia se han consolidado de manera definitiva y, a través de plataformas y aplicaciones electrónicas, podemos llevar a cabo, de manera consistente, muchos procesos que antes no eran posible sino de manera presencial, ahora pueden ser desarrollados a distancia en unión con personas separadas por miles de kilómetros.

Es cierto que todavía muchos de estos procesos necesitan realizase de manera presencial, pero ellos se pueden integrar de manera sólida con el trabajo a distancia.

En la dirección considerada, la internalización de la ingeniería chilena es un hecho relevante, y quizás podríamos decir que es absolutamente necesaria. Nuestro país tiene un aporte de conocimiento y dedicación en una cantidad de áreas del conocimiento que son altamente valiosas en cualquier país. El haber aquilatado la experiencia en los fenómenos sísmicos, en astronomía, en la explotación minera, en la celulosa, en la producción frutícola, en la generación de energía y otras, hace que los ingenieros chilenos tengamos un campo de ejercicio profesional amplio a lo largo y ancho del mundo.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

El mundo está cambiando de una manera muy acelerada y nuestro país y el sector de la edificación no se quedarán atrás.

Hace 8 años me tocó asistir al Foro Urbano organizado por el PNUD y el Minvu, donde se habló de una clara necesidad de establecer un enfoque de Desarrollo Sostenible para lograr un buen resultado tanto en la calidad de vida de las personas, cuidado del territorio y patrimonio natural, la eficiencia de los recursos y por consecuencia de la ciudad.

Hacia el final del animado foro, levanté la mano y le consulte a Carlos Massad, ex Presidente del Banco Central, quien se encontraba en el panel de expositores, sobre la factibilidad de incluir las externalidades sociales y ambientales en la ecuación económica para hacer viable un real desarrollo sostenible. La respuesta fue que cambiar o incluir cualquier variable era muy complejo, lo que generó un dejo de desazón y  desesperanza frente a la consistencia de lo que se proponía, en la audiencia con sensibilidad en temas sostenibles que asistió ese día.

No han pasado muchos años y hoy se gesta un proceso colaborativo entre el sector público y privado liderada por la Cámara Chilena de la Construcción, el Instituto de la Construcción y Construye 2025, con la facilitación de la Corporación de Desarrollo Tecnológico, dando inicio a la co-creación de la Estrategia de Economía Circular para el sector de la Construcción. El objetivo es tener creado el plan para el sector al 2025 que recoja todo lo avanzado por la Hoja de ruta RCD Economía Circular al 2035 y aporte desde el área al marco de la Hoja de Ruta nacional de Economía Circular al 2040.

En esta iniciativa se gesta la oportunidad de que las externalidades expuestas en aquel foro, sean hoy viables de incorporar para lograr un desarrollo sostenible a través de la Economía Circular y además rentables, un motor de innovación y de generación de empleo, desarrollo de nuevos modelos de negocio, aumento de capacidades y creación de empleos de calidad, reducir al máximo la dependencia de los recursos naturales permitiendo la regeneración del medio ambiente y la protección del patrimonio natural.

Como bien decía una amiga el otro día en una conferencia, no hay que inventar la rueda, casos de desarrollo de Economía Circular vinculados a la planificación de la ciudad y específicamente al sector de la construcción existen, por lo que es importante estudiarlos y tenerlos presente para el desarrollo de la Estrategia Nacional. Hoy, por ejemplo, tenemos grandes referentes que caminan a pasos agigantados o ya han logrado un desarrollo sostenible y circular en Europa, como por ejemplo varias ciudades de Bélgica, Alemania, Países Nórdicos, Japón, entre otros, por mencionar algunos, pero ¿tenemos referentes más cercanos en Sudamérica?.

Por la misma época en que asistí al foro que mencioné, viajaba al Reino Unido a exponer su caso de éxito a la Riba Jaime Lerner, arquitecto brasilero, quien fuera alcalde de la ciudad Curitiba por varias décadas, posteriormente Gobernador de la Provincia.

Cuando el recién electo alcalde Jaime Lerner comenzó en 1971, Curitiba era una de las tres ciudades más pobres de Brasil. Hoy, después de todos los avances y planificación desarrollados por su gestión, es una de las tres ciudades con mayor ingreso de Brasil con una población estimada de 2.000.000 de habitantes.

Originalmente la ciudad estaba atestada de basura y un patrimonio ambiental y social muy deteriorado.

¿Qué fue lo que hizo Jaime Lerner?

Puso en marcha un gran plan a largo plazo, se apoyó en un Instituto de Investigación (Pesquisa) y Planificación de Curitiba (IPPUC) poniendo tres lineamientos base en su planificación: movilidad, sostenibilidad e identidad, priorizando a las personas por sobre el vehículo. Su plan se fue materializando desde un primer momento con lo que después denominó acupuntura urbana, que consistió en ir desarrollando una serie de proyectos de corto y mediano plazo que eran parte de una intervención mayor en la ciudad, pero que iban generando un impacto inmediato y un espiral positivo de avance.

Pilares fundamentales fueron su plan de reciclaje, actualmente el 96% de los residuos de Curitiba se reciclan, lo que genera un tremendo ahorro en vertedero y todos los costos asociados sociales y ambientales, y le aportan recursos para redestinar en otras áreas.

También el transporte, él tenía certeza de que debía otorgar un transporte de calidad y expedito lo que haría que todo el plan se agilizara y abaratara, plan que ejecutó exitosamente. También desarrolló una revalorización del patrimonio natural existente, validando, regenerando y potenciando los cursos fluviales existentes, característicos de la zona, devolviéndole identidad al territorio y éstos a su vez permitían sustentar un anillo verde a la ciudad que comprendía una red de parques, lo que generó un alto estándar en m2 de parque cercano por habitante; en el ámbito cultural propició la conservación del patrimonio arquitectónico peatonalizando el centro de la ciudad y nutriéndolo de una capa vegetal, priorizando la escala peatonal; también creó una infinidad de bibliotecas de barrio “Faros del Saber”, teatros, museos, centros culturales y escuelas por toda la ciudad, tanto escolares como profesionales; generó incentivos de desarrollo tecnológico, en fin muchas otras iniciativas a lo largo de su gestión que permitieron convertir a la ciudad de Curitiba en un referente mundial de desarrollo urbano sostenible, además, se le otorgó el reconocimiento de ciudad libre de basura, también como una de las ciudades de mejor calidad de vida en el mundo (2012), ser una de las 5 ciudades más modernas del mundo, y sin duda seguirá recibiendo más reconocimientos.

Si bien Curitiba no está exenta de los problemas de cualquier ciudad de su magnitud, tiene algo que la hace destacarse y es el foco en el cuidado y respeto por sus habitantes y el medio ambiente que coexisten con ella.

Lerner logró generar con pocos recursos, más bien reutilizando los que tenía, de una manera sostenible y óptima, sistemas simples, generando un efecto positivo instantáneo con visión de largo plazo.

El alcalde Lerner fue un visionario de la Economía Circular a escala urbana, el plan que desarrolló habría sido inviable para la pobre ciudad de Curitiba de los años 70, si hubiese sido propuesto sin un claro manejo económico circular. Los problemas los transformó en oportunidades, La basura se transformó en recursos y con recursos tuvo la oportunidad de ir concretando un sinfín de variables de su plan que fueron potenciando un mayor impacto positivo. Lo mismo con el transporte y su plan presupuestario, logró generar un sistema eficiente que no necesita subsidio, se pagaba solo con lo recaudado por boletos, lo que le permitió sumar más recursos para destinar a nuevos proyectos.

La educación y valorización de la ciudad por parte de la población se dio por acción y consecuencia del plan.

Lo importante de este caso de estudio si bien es de una escala mayor a la edificación, corresponde al paragua donde ésta se inserta y con el cual debe interactuar, además aporta a relevar de que no se necesitan nuevos recursos para lograr concretar una mejora sustantiva multidimensional en el propósito de abrazar una Economía Circular sino más bien un sistema planificado, integrado, eficiente, dinámico y circular que optimice todos los recursos con la visión de lograr un adecuado resultado que propicie el bienestar de las personas y del medioambiente, haciendo que el sistema completo llamado hábitat tenga viabilidad en el tiempo, colaborando a desacelerar el Cambio Climático, que guste o no, hoy está presente. 

Para lograr una visión como la expuesta son fundamentales:

– El propósito, que genera la motivación y convicción, que permita aunar a todos los actores para colaborar en su ejecución y concreción.- La disposición al trabajo colaborativo entre el sector público, privado y academia, en este punto es fundamental la participación conjunta con centros de investigación y planificación que deben sumarse a este propósito aportando metodología, estudios e información.- La sensibilidad, interacción y la consulta permanente frente a las reales necesidades para propiciar la generación de innovación en el proceso para una regeneración sistémica adecuada, para propiciar acciones que se traduzcan en un exitoso resultado.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Más de la mitad de la población mundial vive en centros urbanos y en nuestro país la cifra llega a cerca del 90%. Hoy, la pandemia ha puesto en evidencia grandes problemas sociales, económicos y sanitarios, producto de que vivimos en ciudades tremendamente desiguales y segregadas.

Los arquitectos cumplimos un rol fundamental en las condiciones de vida de barrios y ciudades. Viviendas, edificaciones y espacios públicos dependen de esta disciplina que se encarga de diseñar y construir para poder ofrecer espacios confortables y prácticos.

La situación actual nos debe llamar, como profesionales, a reflexionar acerca de la ciudad, cómo vivirla de una nueva manera y hacerla más justa.

La tecnología es una herramienta muy útil, en todas las escalas, desde la planificación del territorio, las áreas urbanas y las edificaciones específicas. Pero también, como industria, debemos participar activamente en el diseño de las políticas públicas. Los grandes temas ya están en discusión en el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, como la densificación equilibrada, gobernanza, acceso a la vivienda, equidad territorial y sostenibilidad; sin embargo, ahora se hace urgente su implementación para continuar como una sociedad que ha dado un paso hacia adelante y hacia el desarrollo. Es por eso que aparte de levantar estos temas, debemos hacer su bajada, ayudar a modificar normativas, acortar tiempos de procesos de aprobaciones de permisos, entre otros, para lograr una arquitectura de calidad, transversal y equitativa, que ayude a las personas a tener un mejor vivir.

En las últimas décadas, el desarrollo urbano ha sido notable. En general tenemos mejores ciudades, condiciones sanitarias y de movilidad. El tema es que esas mejores condiciones no son parejas para todos. Se ha generado segregación y una clara inequidad en el acceso a estas mejores condiciones; ha fallado la planificación. Falta la mirada sistémica de las ciudades que estén por sobre las ópticas parciales y desagregadas que hoy dan las normativas comunales.

No podemos olvidar que la arquitectura y el urbanismo van de la mano: la primera siempre impacta al segundo, en mayor o menor manera. Se trata de conceptos indivisibles, que juntos conforman un sistema. Lamentablemente, el diseño urbano de nuestras ciudades -que por su envergadura queda en poder del Estado- había quedado relegado, a través de una planificación muy general, al último plano frente a necesidades de la población que pueden verse ahora como más inmediatas.

Y es que la planificación urbana impacta directamente en la calidad de vida de las personas, su salud física y mental, e incluso en su movilidad social. En ese sentido, el mayor problema es que los planes reguladores comunales no conversan entre sí y los planes metropolitanos son obsoletos y poco claros. Además, los tiempos de sus aprobaciones o modificaciones, se ven sobrepasados por la velocidad de los cambios sociales y técnicos.Todos los profesionales de la industria debiéramos aportar a la edificación del espacio público, generando un vínculo. Si entendemos cada edificación como parte de un sistema y, con ello, su deber de contribuir a un mejor resultado, nuestras ciudades serían definitivamente diferentes y mejores.

Como Asociación hemos trabajado de la mano con las distintas entidades públicas para generar marcos legales y políticas públicas que tiendan al mejoramiento de nuestras ciudades, como también a establecer una visión global de ellas para trazar directrices en sus futuros crecimientos y actuales modificaciones. Sin embargo, así mismo, todos los arquitectos somos responsables de los proyectos de edificación y urbanismo que planificamos debemos tener conciencia que cada obra pasa a ser componente de una calle, un barrio y, finalmente, de un sistema mayor que es la ciudad. Cualquier obra, más allá de su escala, impacta directamente en ella, y este impacto puede ser positivo o negativo.

Chile ha cambiado y lo ha hecho demasiado rápido, y las políticas públicas no están cambiando con la velocidad necesaria. Es hora de flexibilizarlas, de hacerlas más resilientes y más adaptables al cambio; de basarlas en la confianza entre el mundo público y privado y no en la desconfianza, como hasta ahora se ha hecho. Estamos en un punto en que muchas cosas cambiarán y lo harán para siempre. Somos nosotros los responsables de hacer que esos cambios sean positivos y, para ello, es central un correcto diagnóstico de los requerimientos de la sociedad hacia su hábitat.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

La construcción en Chile no puede quedarse fuera de las tendencias mundiales. En países desarrollados la industrialización hace tiempo que llegó para quedarse. Su beneficios son claros y contundentes: mayor seguridad en las obras, menores tiempos de construcción, disminución de costos y menor contaminación.

Para conseguir este importante logro es necesario avanzar en la integración temprana de las distintas especialidades involucradas en la formulación de proyectos, incorporando variables que se abordarán más adelante en la etapa de la construcción.

Una herramienta fundamental para lograr el éxito de este proceso es el conocimiento de las normas técnicas aplicables a cada disciplina, la verificación de los certificados de conformidad y su correspondencia con los productos asociados mediante la rotulación, y su cumplimiento de la normativa vigente en Chile. Si distintos productos llegan a una obra sin cumplir con las especificaciones y calibraciones exactas, se generan problemas de ensamblaje y con ello demoras y costos adicionales, además de riesgos de judicialización de las obras.

Para las construcciones en acero, ICHA desarrolló el documento “Código de Prácticas Estándar para Construcciones en Acero” una publicación técnica que sirve como guía para mandantes, constructores, contratistas e inspectores involucrados en proyectos que requieren la utilización de los distintos productos de acero. Su cumplimiento permite identificar tempranamente los roles de cada participante de una construcción en el uso y aplicación de los distintos productos de acero y, junto con ello, evitar muchos de los problemas constructivos y contractuales señalados.

El “Código de Mejores Prácticas para Construcciones en Acero” está disponible para su adquisición en la página del ICHA, www.icha.cl


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

La crisis sanitaria producida por el Covid-19 invita a una discusión profunda sobre la importancia de integrar la planificación urbana a la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD). La planificación urbana es una acción prospectiva que busca orientar el desarrollo de las ciudades para garantizar no solo el bien común sino que también mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, la planificación urbana en Chile aún no se integra sistémicamente a la GRD, hoy coordinada por la Onemi a través del Sistema Nacional de Protección Civil.

La pandemia constituye una nueva forma de desastre, ya que la exposición al riesgo de contagio no tiene una delimitación territorial, y, aunque no tiene efectos en las infraestructuras, nos impacta muy directamente. Por otro lado, en el contexto del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastre, es bueno recordar que los desastres no son naturales. Las amenazas externas pueden ser de origen natural o antrópico, pero el riesgo frente a dichas amenazas dependerá de los grados de exposición, susceptibilidad y resiliencia de personas y territorios frente a dichas amenazas.

Aquí, la planificación urbana juega un rol fundamental y la forma en que se desarrollen las ciudades cobrará un rol vital frente al riesgo de contagio por esta y otras pandemias futuras.Hemos constatado con el Covid-19, la estrecha relación entre las consecuencias de la pandemia y la manera en que hemos construido nuestras ciudades. La crisis sanitaria ha derivado en una crisis urbana, en tanto se han agudizado problemas urbanos arrastrados por décadas, como la segregación y la inequidad en el acceso a las oportunidades sociales, culturales y económicas que brinda la ciudad.

En pandemia, además, se hacen más críticas aún las condiciones de hacinamiento y precariedad en el acceso a la vivienda, el transporte, servicios y equipamientos. Este acceso está determinado por las condiciones de movilidad, que afecta de forma diferenciada a los ciudadanos. Es por esto que en la discusión pública, ha vuelto a cobrar importancia el concepto de “barrio” como unidad básica de la ciudad, en el cual sus residentes no solo pueden formar una comunidad cohesionada, sino que también encuentran a la mano los servicios y equipamientos para satisfacer sus necesidades cotidianas.

En esa línea, el Marco de Acción de Sendai (2015) instaló el concepto de riesgo sistémico. Esto conlleva un nuevo paradigma para la Gestión del Riesgo de Desastre, porque refuerza la existencia de factores institucionales, socio-económicos, culturales y territoriales, como la pobreza y el acceso a servicios, que condicionan la vulnerabilidad frente al riesgo.

Durante los últimos 40 años, la GRD ha evolucionado desde el manejo y respuesta a la emergencia, a la incorporación de acciones de prevención, mitigación y reducción del riesgo. Hoy, el enfoque incluye medidas correctivas, prospectivas y compensatorias que requieren la coordinación eficiente y efectiva de políticas públicas. También implica la coordinación de múltiples actores, que requieren identificar sus roles con claridad.

A pesar de estos avances, para la integración de la planificación urbana en la GRD, es necesario reconocer un conjunto de condiciones urbanas que explican los procesos asociados al riesgo. Si no somos capaces de reconocerlas, la GRD se constituirá como un sector más, no integrada al crecimiento y transformación de las ciudades. Debemos reconocer que el riesgo es producto de un desarrollo urbano desigual y que la Gestión del Riesgo de Desastre puede promover el desarrollo sostenible mediante una planificación urbana enfocada en la equidad en el acceso a vivienda y servicios, con buena gestión ambiental e involucramiento ciudadano.


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

En la ciudad gran parte de nuestros desplazamientos busca la efectividad. Es decir, llegar de un punto a otro en el menor tiempo posible, tolerando incluso malas condiciones de infraestructura y de confort durante el viaje.

Cumplir con el propósito, “llegar a la hora”, parece ser a veces el único atributo importante en la movilidad y algunos ansían volver a la “normalidad” de sus desplazamientos. Sin embargo, para muchas personas moverse por la ciudad está al borde de lo inhumano, y por lo mismo el alza del transporte público en el Metro de Santiago fue la mecha que encendió una crisis social en la cual estamos inmersos. 

“No son 30 pesos son 30 años” es una consigna que nos invita a cuestionarnos cuál es el tipo de sociedad y ciudad que estamos construyendo y, por cierto, la movilidad es un aspecto fundamental que se ha visto muy desafiada en tiempos de pandemia. En este sentido me gustaría compartir algunas ideas respecto a qué condiciones o atributos del uso del espacio y el bienestar emergen desde el compartir en sociedad en lugares urbanizados, incluyendo las restricciones al desplazamiento. Estos atributos que, por supuesto no son lo únicos,  a mi juicio son los mínimos valorables durante las crisis sanitaria y social que nos afectan y deben empujarnos a pensar en cuáles son las características y atributos para reorganizar nuestras ciudades hacia una movilidad más digna, más sustentable y más humana. 

El espacio

De acuerdo a la pirámide de la movilidad, los modos más sustentables son la caminata y la bicicleta, seguidos del transporte público, pero paradójicamente son los modos con menos espacio en la ciudad, a ratos, incluso, pareciera que estorban. Proyectos para ensanchar veredas, hacer ciclovías o corredores de transporte público se transforman en actos de rebeldía y son acusados de “posiciones ideologizadas” en el debate de las políticas públicas de planificación urbana, cuando es evidente que esta infraestructura planificada puede mejorar la habitabilidad de movimientos de las personas que requieren más espacio para cumplir con el distanciamiento.

Ahora que, para algunos, el encierro es parte de nuestra rutina, valoramos más el espacio para nuestra movilidad al trabajo, estudios, compras, ocio, y también el cuidado de nuestros familiares en tiempos difíciles. Ese espacio, metros de cautela y seguridad,  nos permitirá, a medida que vamos retornando a nuestras actividades, a caminar seguros, subirnos a la bicicleta (que aumentó sus ventas) y usar, por qué no, un transporte público sin hacinamiento e higienizado. En definitiva estos modos no pueden ser alternativos, sino centrales en los planes e intervenciones de transporte, por tanto los que debemos priorizar como sociedad para adaptarnos a esta y futuras crisis.

El bienestar

El confinamiento, aislamiento, el peligro de contagio, el teletrabajo, entre otros fenómenos, han generado presiones enormes en nuestro equilibrio psicológico. Una de las formas que te ofrece la ciudad para sobrellevar el estrés es el arbolado en calles y el acceso a las áreas verdes como parques urbanos, reconocidos por sus servicios de recreación  y reducción del estrés, por medio de beneficios físicos, sociales y psicológicos. Lamentablemente, no todas las personas pueden disfrutar de una calle arbolada y de llegar caminando a compartir y convivir con un espacio abierto, verde y de calidad en 10 minutos. Persisten las brechas en dotación, infraestructura y acceso a subsanar en nuestras ciudades y que agravan la salud en grupos más vulnerables en sus desplazamientos como niños, personas mayores y de movilidad reducida.

Sin duda durante la pandemia se han evidenciado aún más las desigualdades estructurales en nuestras ciudades y que aún no tenemos la infraesctructura de transporte suficiente para superar las brechas, no hay duda que los problemas son múltiples y los desafíos enormes. Solo pongo sobre la mesa algunas ideas que dan luces y motivan la voluntad a proponer soluciones para compartir el espacio y mejorar el bienestar en los lugares cotidianos donde buscaremos un respiro, una contemplación y en donde porsupuesto seguiremos haciendo nuestras actividades diarias, seguramente con ajustes de horario que eviten las aglomeraciones, permitiendo movemos como personas conscientes del autocuidado. Es importante entender y en especial durante esta pandemia que el espacio público no puede ser propiedad imperativa de los autos por priorizar desplazamientos aparentemente más rápidos. Cederles el espacio sin oposición alguna ha normalizado que niñas y niños ya no puedan jugar en las calles y ha normalizado la pérdida de árboles por estacionamientos y que acceder a espacios verdes de calidad para un momento de pausa, solo sea posible desplazándose largas distancias por la virtud de algunas comunas.  ¿Será que a partir de la pandemia llegue el momento definitivo de volver a compartir en las calles y en espacios abiertos?


Warning: Undefined property: WP_Post_Type::$taxonomy in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Deprecated: ucfirst(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/urantiaspa/public_html/proyectos/iconstruccion/wp-content/themes/construccion-theme-2/functions.php on line 1077

Muchas veces olvidamos el sentido de nuestra profesión, y solo nos dedicamos a aplicar fórmulas y estándares. Usar en nuestro diseño materiales conocidos, de prestación garantizada, y estar cómodos con ello… Más de lo mismo. Nos especializamos en nuestro material predilecto, y ojalá las revisiones normativas no cambien, pues ya está todo programado en las planillas de cálculo, en las calculadoras, en los computadores.

Sin embargo, nuestro título nos delata. Ingeniería viene de ingeniare, “crear” en latín. Y la palabra ingeniero, ingeniera es quien logra conseguir con ingenio un resultado. En 1828, Thomas Tredgold, fundador de The Institution of Civil Engineers (Inglaterra) definió la Ingeniería como el arte de aprovechar los recursos de la naturaleza en beneficio del hombre y la sociedad. Y ahí nace el segundo y tan importante concepto: sociedad. Es por eso que, en varias de las escuelas de ingeniería el enfoque académico es en la actualidad, sensibilizar al estudiante como un ser social, para sólo así volver a ver a la humanidad, a la sociedad como núcleo central del quehacer de la Ingeniería.

Una fábrica no es un número de empleados, como si fueran máquinas… En una fábrica hay personas, que piensan, que sienten, son seres humanos, y el bienestar de esos seres es y tendrá que ser el foco de nuestro oficio. Y si el giro es bien dado, si somos capaces de potenciar a estas nuevas generaciones con un fuerte componente social, si les entregamos las herramientas de creatividad, ética, trabajo en equipo, vamos a poder tener esperanza en un mundo mejor.

Así como en la antigüedad, el desarrollo de la ingeniería comenzó con la revolución agrícola (por cierto, gracias a una mujer). Hoy, esta nueva Ingeniería, más humana y social, comenzará con una revolución creativa. Las y los ingenieros de la nueva era, serán capaces de inventar nuevos materiales que no dañen el medio ambiente, diseñar con ellos estructuras sostenibles. Resolver problemas más complejos de los que enfrentamos en la actualidad, con ayuda de la tecnología. Son los llamados a crear un mundo mejor para ellos, para las futuras generaciones y para quienes estamos viéndolos crecer.

Instagram
LinkedIn
YouTube