AICE abre debate sobre confianza pública, visibilidad y futuro de la ingeniería estructural en Chile
En el encuentro “Construyendo Confianza”, realizado el 17 de junio, especialistas y representantes del sector abordaron desafíos como formación, innovación, adaptación tecnológica, relación con la comunidad y proyección pública del aporte de la ingeniería estructural.
La Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile (AICE) realizó el pasado 17 de junio el encuentro “Construyendo Confianza: El impacto del Ingeniero Civil Estructural en la Sociedad Chilena”, instancia que reunió a socios, especialistas e invitados para reflexionar sobre el valor social de la profesión y los desafíos que enfrenta hoy el sector.
La actividad abordó temas como confianza pública, formación de nuevas generaciones, innovación, adaptación tecnológica, relación con la comunidad y visibilidad del aporte de la ingeniería estructural, en un momento marcado además por cambios normativos relevantes para el gremio.
En la apertura, el presidente de AICE, Jorge Tobar, afirmó que “en Chile hablar de ingeniería estructural no es hablar de una especialidad más, es hablar de una profesión que cumple un rol esencial en la vida cotidiana del país”, y agregó que “sin nuestro trabajo las ciudades de Chile no estarían en pie”.
Los profesionales coincidieron en la necesidad de proyectar con mayor fuerza el aporte de la ingeniería estructural hacia la sociedad, fortalecer su vínculo con la comunidad y adaptarse a transformaciones tecnológicas, culturales y generacionales que ya están impactando el ejercicio profesional.
Desde el mundo de la industrialización y la gestión, Tatiana Martínez planteó que uno de los grandes retos para la disciplina es atraer nuevas generaciones y proyectar la profesión hacia el futuro. “Yo creo que el mayor desafío es multigeneracional y está enfocado en lo cultural y tecnológico”, afirmó. En la misma intervención, agregó que también es necesario pensar en “nuevos empresarios, más mujeres y más incidencias regionales”.
Desde la academia y la ingeniería sísmica, Rubén Boroschek advirtió que el sector deberá adaptarse a un escenario de transformaciones aceleradas. “Lo que creo que viene es la obligación de adaptarnos”, sostuvo, aludiendo a cambios tecnológicos, inteligencia artificial, nuevas plataformas y a la necesidad de revisar cómo se está formando a los futuros profesionales. En ese contexto, afirmó también que “lo que hoy es nuestra realidad, mañana puede cambiar radicalmente”.
Por su parte, José Pedro Campos centró su intervención en la relación entre prestigio técnico y vínculo con la sociedad. A su juicio, la ingeniería estructural chilena ya cuenta con legitimidad en el plano técnico, pero el desafío pendiente está en construir mayor presencia pública. “No hay muchas dudas de la ingeniería estructural chilena y el desempeño que ella tiene”, señaló. Sin embargo, recordó que tras el terremoto de 2010 el sector no fue bien evaluado por la ciudadanía, pese al cumplimiento normativo y al relativamente bajo número de fallas estructurales, y planteó que AICE debiera fortalecer su vínculo con instituciones cercanas a la comunidad y visibles en contextos de emergencia.
Entre las conclusiones de la jornada surgieron conceptos como integración temprana, trabajo interdisciplinario, mejor comunicación del aporte del gremio, vinculación con universidades y colegios, difusión normativa y adopción tecnológica.
Con este encuentro, AICE buscó abrir una conversación sobre cómo la ingeniería estructural puede seguir fortaleciendo su rol técnico, pero también su presencia pública y su aporte al desarrollo del país.
Seminario sobre la NCh433 reunió miradas técnicas sobre el nuevo proceso normativo del diseño sísmico de edificios
Organizado por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes y patrocinado por AICE, ACHISINA y SOCHIGE, el seminario abordó el origen, alcance y principales cambios de la NCh433:2026, junto con materias específicas como clasificación sísmica de sitios, demandas en sitios F, estructuras de acero, madera y hormigón armado.
El seminario “Diseño sísmico de edificios: nuevo proceso de la norma NCh433”, que contó con la moderación del ingeniero Rodrigo Astroza, reunió a representantes gremiales, académicos y especialistas para revisar el proceso de actualización de la NCh433:2026 y discutir sus principales implicancias técnicas. En la apertura, Jorge Tobar, presidente de AICE, subrayó que el trabajo normativo no termina con la publicación de un documento, sino que exige una etapa posterior de explicación, difusión y comprensión de los cambios incorporados. Desde esa perspectiva, vinculó el rol histórico de AICE en materias normativas con una convicción de fondo: la ingeniería estructural cumple una función esencial en la seguridad de las estructuras, la protección de la vida y el desarrollo productivo del país.
A continuación, Mario Lafontaine, presidente de ACHISINA, planteó que la norma discutida hoy no es “refundacional”, sino que mantiene en lo esencial la lógica metodológica del diseño prescriptivo que ya venía consolidada desde la norma de 1996 y, más adelante, desde el Decreto 61. Al mismo tiempo, advirtió que los edificios actuales no son los mismos que los de hace tres décadas y que el debate normativo ha debido enfrentarse a nuevas tipologías, mayores alturas, mayor irregularidad y a la irrupción de materiales y sistemas como prefabricados, acero y madera. En su reflexión, sostuvo además que la comunidad ingenieril tiende a permanecer en el statu quo y que la ingeniería también debe ser capaz de buscar soluciones innovadoras para responder a las necesidades del país.
Emilio Rojas: origen del proyecto, revisión INN y marco normativo del proceso
La primera exposición técnica estuvo a cargo de Emilio Rojas, coordinador de normas del Instituto Nacional de Normalización (INN), quien explicó el origen institucional del proyecto normativo. Señaló que el anteproyecto fue elaborado por ACHISINA, enviado por el MINVU al INN en 2020 y revisado posteriormente para asegurar que el documento cumpliera con el carácter y estructura de una norma técnica chilena. En ese proceso, precisó, el INN no revisó el contenido técnico del anteproyecto en cuanto a su mérito ingenieril, sino aspectos de forma, referencias normativas y consistencia con la NCh2:2006, que es la “Guía para la estructuración y redacción de Normas Chilenas y Especificaciones Técnicas” elaborada por el INN.
Rojas explicó que dos de los temas relevantes del anteproyecto —la aceptación del diseño por desempeño mediante la guía de ACHISINA y el uso de criterios de interpretación asociados al método H/V— debieron canalizarse en normas nuevas, dando origen a la NCh3792 sobre diseño basado en desempeño y la NCh3793 sobre obtención de parámetros geofísicos como Vs30 y Tg. También detalló la magnitud del proceso: 44 organizaciones participaron en consulta pública, se recibieron 240 observaciones y el comité técnico sesionó 57 veces, con una asistencia promedio de 56 personas. Entre los pocos puntos llevados a disenso destacó la discusión sobre el aumento del drift de entrepiso para acero y madera, que finalmente fue resuelta por el Consejo del INN.
Finalmente, recordó que la norma fue publicada por el INN el 26 de marzo de 2026, quedando técnicamente vigente, pero aún a la espera de su oficialización por la autoridad competente. También anunció que el ecosistema normativo sigue en movimiento, con avances en normas como la NCh3792, la NCh431, la NCh430 y el estudio de actualización de la NCh3389.
Carlos Peña: continuidad normativa, alcance del cambio y diseño prescriptivo
La segunda exposición estuvo a cargo de Carlos Peña, secretario técnico del proyecto de actualización de la norma y académico de la Universidad de Los Andes. Su presentación se centró en explicar cómo debe leerse la NCh433:2026 dentro de la historia normativa chilena. Reforzó la idea de que se trata de una norma de diseño prescriptivo, es decir, un conjunto de requisitos cuyo cumplimiento permite asumir un buen comportamiento estructural, pero sin verificarlo directamente mediante simulaciones más realistas, como sí ocurre en el diseño por desempeño. En esa línea, explicó que el diseño por desempeño fue deliberadamente separado del cuerpo principal de la 433 y derivado a otra norma en desarrollo.
Peña insistió en que la versión 2026 debe entenderse como un refundido entre la norma previa y los decretos posteriores al 27F, no como una norma refundacional. Entre los cambios que identificó, destacó la ampliación y actualización de la tabla de factores R, la incorporación explícita de tipologías que ya existían en la práctica —como prefabricados y sistemas conformados en frío— y el aumento del drift permitido de 0,0020h a 0,0025h para estructuras de acero y sistemas marco plataforma de madera. A su juicio, estos cambios no alteran el fondo del procedimiento tradicional, pero sí abren una ventana para sistemas que antes estaban más restringidos.
También hizo una revisión histórica, desde la norma de 1972 hasta los decretos emitidos tras el terremoto de 2010, para mostrar que muchos de los fundamentos técnicos actuales ya estaban contenidos en versiones tempranas de la normativa. En su lectura, más que reemplazar un paradigma, la nueva 433 reafirma y ajusta una trayectoria previa.
Francisco Ruz: del análisis por resistencia al análisis por rigidez en la clasificación sísmica de sitios
La presentación de Francisco Ruz, director del Instituto de la Construcción, y gerente general de RyV Ingenieros, en representación de SOCHIGE se concentró en los cambios introducidos por la norma en materia de clasificación sísmica de sitios. Afirmó que, aunque la NCh433:2026 es un refundido de la norma previa y del Decreto 61, en este ámbito sí hay una transformación de fondo. Según explicó, el cambio principal es el paso desde una clasificación basada en parámetros de resistencia del suelo a una basada en rigidez, donde el primer parámetro sigue siendo el Vs30 y el segundo es el período predominante del sitio (Tg) obtenido mediante mediciones geofísicas.
Ruz recordó que el Vs ya estaba presente en la normativa chilena desde 1993, pero el período del sitio es el elemento novedoso que pasa a incorporarse explícitamente con la NCh433:2026, apoyado ahora en la NCh3793, que estandariza la forma de medir y obtener tanto el Vs30 como el Tg. Enfatizó que para clasificar correctamente se requieren tres componentes: geofísica para el perfil de velocidades, medición del período del sitio y la estratigrafía obtenida de un sondaje estratigráfico conforme a la NCh3364.
Con ejemplos de la Región Metropolitana, Macul, Talca, Concepción y Punta Arenas, mostró cómo el uso del período predominante modifica la clasificación de varios sitios respecto de la normativa anterior. Uno de los puntos más llamativos de su exposición fue la incorporación de nuevas condiciones para clasificar un sitio como F, incluyendo cambios de rigideces significativos en los primeros 25 metros y ciertas condiciones ligadas al período y la amplitud de respuesta. Desde su perspectiva, esto explica por qué algunos sectores migran hacia categoría especial tipo F.
Cristian Urzúa: amenaza sísmica y demandas de diseño
En su presentación, Cristian Urzúa, especialista senior en JRI y socio de AMU Ingenieros, abordó la relación entre amenaza sísmica y espectros de diseño en el contexto de la NCh433:2026, explicando las validaciones realizadas para sustentar la decisión de mantener sin cambios los espectros del Decreto Supremo 61 dentro de la nueva norma. Señaló que, aunque una forma breve de resumir su exposición habría sido decir que “los espectros no cambiaron nada”, lo relevante era mostrar por qué se adoptó esa decisión y qué estudios la respaldaron.
Explicó que los espectros del DS61 para los suelos A, B y C ya habían sido utilizados como base para construir los espectros de referencia de la NCh2369:2023, debido a que presentaban una mejor correspondencia con amenazas probabilísticas previamente estimadas para el territorio. Posteriormente, en la actualización 2025 de la NCh2369, esos espectros para suelos duros se mantuvieron, mientras que para los suelos D y E se desarrollaron nuevos espectros con un ajuste más adecuado a dichas amenazas. Sin embargo, en la actualización 2026 de la NCh433, el comité optó por mantener el enfoque previo, decisión que Urzúa caracterizó como conservadora.
Para fundamentar esta revisión, describió el conjunto de estudios de validación realizados, basados en un período de retorno de 475 años, una grilla densa a lo largo del territorio nacional y modelos de recurrencia sísmica, con el fin de comparar los espectros normativos con amenazas probabilísticas estimadas. A partir de esos análisis, mostró que para los suelos A, B y C el ajuste de los espectros es razonable en períodos medios y largos, especialmente en las zonas sísmicas 2 y 3, aunque presentan subestimación en períodos cortos. En el caso de la zona sísmica 1, sostuvo que el ajuste resulta deficiente y que, por lo tanto, debe adoptarse una mirada más cautelosa.
Respecto de los suelos D y E, indicó que los espectros mantenidos por la NCh433:2026 —heredados del DS61— presentan un ajuste deficiente en comparación con las amenazas estimadas y con registros de eventos mayores, aunque al mismo tiempo son altamente conservadores en períodos medios y largos. En este punto, precisó que la deficiencia no debe entenderse solo en términos de seguridad, sino también de capacidad predictiva, ya que un modelo puede ser conservador pero no necesariamente representar bien la amenaza real.
Urzúa también destacó que los estudios muestran que el mapa de A0 utilizado normativamente no se ajusta completamente a los valores estimados de amenaza en gran parte del territorio nacional, particularmente porque la reducción de intensidad sísmica entre costa y cordillera no sigue exactamente el patrón que se ha asumido históricamente. A su juicio, esto plantea un desafío relevante para futuras actualizaciones normativas, orientado a avanzar hacia una unificación de la caracterización de la demanda sísmica en Chile, idealmente mediante un espectro único que pueda servir de base para todas las normas de diseño.
Rubén Boroschek: demandas en sitios F y efectos prácticos de la nueva clasificación
Luego expuso Rubén Boroschek, académico de la Universidad de Chile, quien abordó específicamente las demandas en sitios F. Tomó como punto de partida la presentación anterior y destacó que la nueva clasificación sísmica hará que distintos sitios migren hacia categorías diferentes, con consecuencias directas sobre las exigencias de diseño. Recordó que todos los suelos A, B, C, D y E están asociados en la norma a topografías y estratigrafías aproximadamente horizontales, lo que vuelve especialmente relevante la condición singular de los sitios F.
En su intervención, Boroschek explicó que el paso a sitio F conduce a la obligación de realizar un estudio especial, cuyo resultado puede derivar en un espectro de diseño distinto, aunque con un límite inferior: dicho espectro no puede ser menor al 75% del espectro normativo que habría correspondido de no clasificar el sitio como F. Añadió que esta situación puede ser particularmente exigente para edificios de aproximadamente 8 a 15 o 18 pisos, dependiendo de su estructuración, ya que en esos períodos puede existir una demanda sísmica mayor.
Miguel Medalla: edificios de acero y discusión sobre drift
La exposición de Miguel Medalla, director de AICE y socio de AMU Ingenieros, se enfocó en los edificios de acero dentro de la nueva NCh433. Comenzó recordando que la norma fija niveles de fuerza y límites de distorsión, pero no resuelve por sí sola el diseño sismorresistente detallado de estos sistemas, lo que obliga a complementarla con otras referencias: para perfiles laminados y armados, la NCh427/1 junto con AISC 341-22; y para elementos conformados en frío, la NCh427 parte 2 con AISI S400.
Medalla indicó que, al comparar la versión 2026 con la modificada de 2009, las diferencias para acero son pocas y concentradas en ciertas estructuras definidas como “corrientes”. El punto central, sin embargo, fue el cambio en el límite de drift entrepiso, que para marcos de acero pasa a 0,0025h. Esta fue una de las materias que más se discutió en el proceso normativo. En el tramo final disponible de la transcripción, el propio expositor resumió el criterio adoptado señalando que hoy se diseña a los marcos de acero admitiendo un 25% más de deformación que históricamente, algo que —según su exposición— busca ser consistente con niveles que, en teoría, ya venían desarrollándose en estructuras de hormigón.
Jairo Montaño: estudio para modificar factores de diseño sísmico en edificios de madera
La presentación de Jairo Montaño, representante del CENAMAD de la Pontificia Universidad Católica de Chile, trató sobre edificios de madera con sistema marco plataforma y, más específicamente, sobre un proyecto de investigación orientado a modificar factores de diseño sísmico para estructuras de madera de hasta seis pisos. Explicó que el mandato de ese estudio provino del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), interesado en promover edificaciones en madera por sus ventajas de industrialización y sustentabilidad. Sin embargo, señaló que históricamente habían persistido dudas respecto del comportamiento dinámico de estructuras de madera de cuatro a seis pisos, y que hasta entonces no existía un estudio que validara adecuadamente los factores normativos para ese rango de altura.
Montaño explicó que, en la práctica, los ingenieros calculistas no utilizaban los factores sísmicos vigentes para estructuras de más de tres pisos, lo que significaba que el sistema no estaba siendo realmente aprovechado. Para estudiar esta materia, el proyecto recurrió a una metodología racional y consistente basada en FEMA P-695, que implica recopilar información normativa y experimental, desarrollar arquitecturas tipo, diseñarlas estructuralmente, construir modelos no lineales y evaluar probabilidades de colapso respecto de criterios predefinidos.
Mario Lafontaine: comportamiento del hormigón fisurado y verificación con segunda intensidad sísmica
El presidente de ACHISINA, Mario Lafontaine, sostuvo que en el caso del hormigón lo único que se conoce con certeza es la presencia de la grieta, y que ese agrietamiento debe ser considerado por su impacto en la rigidez lateral, especialmente frente a solicitaciones dinámicas como los terremotos. En esa línea, planteó que, para la nueva intensidad sísmica utilizada en el desplazamiento de techo, sería conveniente trabajar con una segunda intensidad sísmica, de modo de diseñar con un terremoto y verificar desempeño con otro.
Matías Hube: continuidad del sistema chileno de muros de hormigón armado
La última presentación del día estuvo a cargo de Matías Hube, director del Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien abordó el caso de los edificios de hormigón armado. En el inicio de su exposición, indicó que en esta materia la norma cambió poco y que lo que hoy existe responde más a un aprendizaje acumulado que a una transformación reciente. Subrayó que los edificios de hormigón en Chile se construyen desde hace mucho tiempo y que esa experiencia ha sido decisiva en el desarrollo del sistema estructural dominante en el país.
Asimismo, señaló que una característica distintiva del caso chileno es la amplia utilización de muros de hormigón, a diferencia de otros países que recurren con mayor frecuencia a pórticos. A su juicio, esto se explica porque históricamente se observó que los edificios de hormigón con muros eran muy buenos, muy resistentes y generaban poco daño, lo que ayudó a consolidar esta tipología como solución habitual para la edificación nacional.
En su conjunto, el seminario mostró una visión compartida: la NCh433:2026 no fue presentada como una norma refundacional, sino como una actualización que consolida y ordena el marco vigente, manteniendo en lo esencial el diseño prescriptivo tradicional, pero incorporando precisiones y aperturas relevantes en ámbitos específicos. Entre ellas destacan:
La formalización de un nuevo esquema de clasificación sísmica de sitios,
La separación del diseño por desempeño en una norma propia,
La incorporación explícita de nuevas tipologías estructurales y
La flexibilización de ciertos límites para acero y madera.
Sismos corticales en Chile: un gran avance en la normativa sísmica
En el Seminario Internacional “Capacidades para la Resiliencia”, organizado por AGCID, SENAPRED, JICA y la Universidad de Chile, la directora de AICE, Francisca Pedrasa, se refirió a la discusión normativa y la posible inclusión de sismos corticales dentro de estas, lo que implica un avance importante para la seguridad de nuestras estructuras, así como un avance concreto, que debería incrementarse en futuras versiones.
La ingeniería estructural en Chile está marcando un hito en el ámbito de las normas sísmicas, en los procesos de actualización de estos últimos años. Recientemente, durante el Seminario Internacional “Capacidades para la Resiliencia”, organizado por AGCID, SENAPRED, JICA y la Universidad de Chile, la directora de la Asociación de Ingenieros Estructurales (AICE), Francisca Pedrasa, destacó el trabajo que Chile, en conjunto con otros países de la región, ha venido realizando para dar forma al Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe.
Asimismo, “en 2022 empezamos a hacer un trabajo con el Instituto de la Construcción y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el marco normativo de códigos de de leyes. Dentro de todos esos hallazgos, fue de suma importancia entender que la participación de las comunidades, incluirlos en capacitaciones, en entendimiento de las normativas permite no solo generar códigos que se asocien a la comunidad real con amenazas locales, sino que además incorporarlos en estos otros procesos”, señaló Pedrasa.
En este contexto, comentó sobre la incorporación de los sismos corticales en la normativa chilena, un avance fundamental para la seguridad de las construcciones en nuestro país. Proceso que ha sido parte de las discusiones en NCh433 y la recién publicada NCh2369:2025.
La naturaleza sísmica nacional y la data existente ha hecho que, históricamente, sus normas se enfoquen en los sismos de subducción, responsables de los terremotos de mayor magnitud registrados en Chile. Sin embargo, la creciente visibilidad de fallas como la de San Ramón ha puesto en el centro de la discusión la necesidad de abordar los sismos corticales, generados por fallas geológicas más superficiales y cercanas a zonas pobladas.
Un proceso colaborativo
Pedrasa destacó que, en nuestro país, el proceso normativo que regula el diseño sismorresistente es encabezado por profesionales estrechamente vinculados, como ocurre con los ingenieros estructurales. “La participación de ministerios, del mundo privado y del mundo académico es parte del desarrollo normativo que tenemos y va siendo enriquecido en la medida en que se aúnan más colegas”, detalló la ingeniera.
En Chile, las normas sísmicas icónicas han estado ligadas a los registros históricos disponibles. Tal como señaló Pedrasa, “si bien somos un país sísmico con profesionales muy bien catalogados, nuestros recursos son limitados y nuestra información ha ido creciendo a medida que han aparecido recursos.”
Un punto de inflexión fue el terremoto de 2010, que impulsó una “explosión” en la instalación de dispositivos de medición a lo largo del país. Esta mayor disponibilidad de registros e información ha sido crucial para que los investigadores chilenos profundicen en el estudio de fenómenos sísmicos específicos, como los sismos corticales.
Los sismos corticales en la NCh2369
El gran anuncio de la directora de AICE fue la reciente publicación en el Instituto Nacional de Normalización (INN) de una actualización de la NCh2369:2025 – Diseño sísmico de estructuras e instalaciones industriales, la norma de estructuras industriales, que por primera vez incluye el concepto de sismo cortical. “Esto fue ahora en junio. Acaba de aparecer en nuestra norma y es algo que nos alegra”, afirmó Pedrasa.
Este avance establece un requisito base fundamental: si una estructura se encuentra a cierta distancia de una falla cortical, se deberá realizar un análisis especial para evaluar el impacto sísmico en su diseño. Si bien este cambio ya es parte de la norma publicada para las estructuras industriales, la buena noticia es que el mismo concepto se está trabajando para ser incorporado próximamente en la NCh433, que rige el diseño sísmico de edificios, con la expectativa de que esté listo para finales de este año.
Francisca Pedrasa subrayó la importancia del trabajo colaborativo continuo. Aunque Chile ha avanzado significativamente en la generación de datos, estudios y mejoras en la información académica, la incorporación de aspectos medioambientales y el cambio climático, el desafío reside en que toda la comunidad, desde los desarrolladores de códigos hasta el último ejecutor, aborde, trabaje y aplique estas nuevas normativas. “Tiene que ver con que todas las comunidades sean parte de los procesos”, concluyó.
Comunidad estructural chilena reflexiona sobre gobernanza, desafíos y futuro normativo
Con el lema “Normativa Chilena: Reflexiones y Proyecciones”, la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE) realizó el Networking LAB 2025 en el Hotel Radisson Blu, congregando a profesionales y expertos en torno a una revisión crítica y colaborativa del sistema normativo nacional. Con mesas de trabajo, paneles técnicos y hallazgos clave, se discutieron procesos, debilidades y propuestas para un marco normativo más eficiente y representativo.
La jornada comenzó con palabras de bienvenida que subrayaron el objetivo de la actividad: fortalecer vínculos, fomentar el diálogo técnico y trabajar colaborativamente en torno a la normativa estructural chilena.
“Esta actividad tiene el sentido de colaborar y construir juntos el futuro de nuestro sector”, señaló Jorge Tobar, presidente de AICE, al iniciar el networking.
Por su parte, Francisca Pedrasa, directora de AICE y organizadora del encuentro, comentó que “trabajamos asegurando que cada uno de los chilenos y chilenas tenga la tranquilidad de vivir en un lugar seguro. Este marco técnico es un marco vivo que necesita actualizarse de manera rigurosa y conectada con la transformación social y técnica”.
En esta segunda edición del Networking LAB, AICE abrió espacios de conversación con énfasis en la gobernanza técnica, la participación multisectorial y el reconocimiento del componente humano en el diseño normativo.
Hallazgos y diagnóstico crítico
Con apoyo metodológico de IUS LATAM, se realizó un trabajo de escucha y análisis que arrojó cuatro hallazgos principales:
Falta de gobernanza técnica y articulación institucional: se identificó una ausencia de acuerdos claros, con procesos artesanales y poco estandarizados.
Débil calibración sistémica: obsolescencia normativa y brechas técnicas afectan la coherencia en el tiempo de las normas.
Ausencia de visión país: no hay una política nacional que alinee la normativa con desafíos como el cambio climático, la transición energética o la digitalización.
Voluntarismo anotado: el proceso se apoya demasiado en la motivación individual sin estrategias de sostenibilidad institucional, afectando la continuidad.
Desde IUS LATAM, Pedro Mancilla expuso la necesidad de abrir ‘conversaciones de posibilidades’: “Nos movemos en un espacio de juicios, no de afirmaciones técnicas. Las decisiones normativas están mediadas por experiencias, identidades y contextos. Nuestra propuesta es visibilizar esos arquetipos y diseñar sistemas más abiertos y adaptativos”.
Entre los arquetipos descritos están “el guardián de la seguridad”, “el innovador silencioso”, “el mentor de los datos” y “el matemático técnico”, todos representando estilos que conviven y tensionan el proceso normativo desde distintos enfoques y prioridades.
Panel técnico y testimonios
A continuación, se realizó un panel de conversación, moderado por el director AICE Miguel Medalla, que contó con la participación de Sergio Contreras, vicepresidente del Colegio de Ingenieros, Jorge Carvallo, presidente de ACHISINA, Emilio Rojas, jefe de proyectos del Instituto Nacional de Normalización (INN), y Lucio Ricke, presidente del Consejo de Normalización de la Construcción del Instituto de la Construcción.
Emilio Rojas explicó el procedimiento formal desde el INN: “La única instancia donde se aseguran modificaciones al documento es la consulta pública. El comité técnico discute solo lo observado en esta fase, y la oficialización posterior ya escapa a nuestro alcance”.
En tanto, Lucio Ricke profundizó sobre la confusión entre norma vigente y norma obligatoria: “Una norma publicada por INN es técnicamente vigente pero voluntaria. La obligatoriedad viene solo con su oficialización vía decreto ministerial. En ese tránsito, es recomendable una ‘marcha blanca’ de aplicación no obligatoria que permita detectar mejoras”.
Disensos y consensos: el nudo del proceso
Uno de los temas más debatidos fue el rol de los disensos en los comités normativos. En ese sentido, Jorge Carvallo planteó: “Una persona puede bloquear el avance si manifiesta un disenso, incluso cuando la mayoría está de acuerdo. Necesitamos repensar ese equilibrio y considerar consensos por amplia mayoría”.
Al respecto, Ricke cree que “si no resolvemos los disensos a tiempo, el proceso se estanca. Quizás podríamos exigir que se tramiten de forma inmediata y en sesiones presenciales”.
En tanto, Sergio Contreras enfatizó que “las normas chilenas tienen alto reconocimiento técnico internacional, pero existen cuellos estructurales que requieren más unión interinstitucional y trabajo colaborativo continuo. No podemos seguir fragmentando el ecosistema normativo”.
En este contexto, el Networking LAB 2025 dejó en evidencia un consenso transversal: la ingeniería estructural chilena necesita una nueva cultura normativa, basada en colaboración, transparencia y visión estratégica. AICE, con legitimidad técnica e histórica, se posiciona como actor clave para facilitar este tránsito hacia un sistema más eficiente, participativo y alineado con los desafíos del país.
“No diseñamos solo para resistir fuerzas, diseñamos para sostener vidas. Y eso requiere estructuras normativas tan sólidas como humanas”, se resumió desde la jornada.