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21 Septiembre 2025

AICE premia la excelencia estructural en su 12° Seminario de Proyectos

12 Seminario Proyectos AICE 25

El encuentro reunió a destacados ingenieros estructurales, presentando casos innovadores en las categorías Inmobiliaria, Industrial y Academia. Los ganadores fueron Carlos Moncada, Miguel Medalla y Rodrigo Astroza.

La Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile (AICE) realizó una nueva edición de su tradicional Seminario de Proyectos, consolidado como un espacio de alto nivel técnico y de intercambio profesional.

En sus palabras de bienvenida, Jorge Tobar, presidente de AICE, destacó: “Como Asociación buscamos que este Seminario sea un espacio de aprendizaje técnico, pero también de encuentro entre colegas. Queremos que cada proyecto presentado refleje la capacidad de la ingeniería estructural chilena de responder a los desafíos con creatividad y rigor”.

Asimismo, remarcó el valor de la colaboración entre distintos ámbitos de la disciplina: “Hoy vemos cómo la colaboración entre academia, industria y práctica profesional permite generar soluciones que no solo cumplen con las normas, sino que elevan el estándar de la construcción en nuestro país”.

Categoría Inmobiliaria: Respuesta estructural ante emergencias
El ganador fue Carlos Moncada Delgado, socio fundador de Moncada y Pedrals Ingeniería, con el proyecto de estabilización del edificio Euromarina II en Reñaca. Tras un socavón que dejó sin soporte parte de las fundaciones, se diseñó e implementó una solución de emergencia con tecnología de vanguardia, que permitió restituir la habitabilidad del edificio.

Otros proyectos en esta categoría fueron la fachada ventilada en ladrillo cerámico del Museo Regional de Atacama (MUSEAT), presentado por Jorge Tobar Palma, gerente general de Clann Ingenieros, y la rehabilitación estructural del Teatro Mauri en Valparaíso, liderada por Benjamín Morales Morales, donde se integraron refuerzos con FRP y socalzados bajo fundaciones en un entorno patrimonial sensible.

Categoría Industrial: Ingeniería al servicio de la continuidad operacional

En este ámbito, el premio recayó en Miguel Medalla R., ingeniero de AMU Ingenieros, quien expuso la evaluación probabilística de falla operacional en un terminal portuario de la gran minería. Aplicando metodologías de Ingeniería Sísmica Basada en Desempeño (PBEE), se estimó la probabilidad de interrupción de la operación frente a sismos y tsunamis, entregando información estratégica para la toma de decisiones sobre inversión y continuidad.

Completaron esta categoría el Nuevo Puente Ferroviario sobre el río Biobío, presentado por Sergio Aguilar (GHD), donde se destacaron los aisladores sísmicos con núcleo de plomo y el trabajo colaborativo internacional, y el puente colgante de conducción de agua en Redway, California, expuesto por Juan Pablo Sanhueza y Francisco Valbuena (GHD), ejemplo de diseño no convencional con normas internacionales.

Categoría Academia: Innovación desde la investigación aplicada
El ganador fue Rodrigo Astroza Eulufi, académico de la Universidad de los Andes y socio de AMU Ingenieros, con un trabajo pionero a nivel mundial: el desarrollo de HEWFERS (Hybrid Earthquake Warning Framework for Estimating Response Spectra), un sistema de alerta temprana que, mediante aprendizaje profundo y datos sísmicos reales, permite predecir la demanda estructural con hasta 40 segundos de anticipación, facilitando decisiones críticas como evacuación de estructuras o paralización de procesos industriales.

También se presentaron investigaciones como la del profesor Claudio Sepúlveda (UTFSM), con la modelación no lineal avanzada del sistema de aislación sísmica del telescopio GMT, y la del profesor Matías Hube (UC), sobre las implicancias de la normativa chilena en el desempeño sísmico de edificios, basada en el análisis de 832 casos mediante la plataforma OpenSees.

Un espacio para la excelencia profesional

En el cierre de la jornada, el presidente de AICE reafirmó: “El compromiso de nuestra Asociación es seguir aportando a la discusión normativa y técnica, siempre con un foco claro: estructuras seguras, confiables y que aporten al desarrollo sostenible de Chile”.

Con esta edición, el Seminario de Proyectos AICE reafirma su rol como plataforma para difundir buenas prácticas, innovación y soluciones concretas que contribuyen al desarrollo de una ingeniería estructural segura, eficiente y comprometida con el país.

El jurado estuvo compuesto por:

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12 Julio 2025

Comunidad estructural chilena reflexiona sobre gobernanza, desafíos y futuro normativo

Networking LAB AICE 21

Con el lema “Normativa Chilena: Reflexiones y Proyecciones”, la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE) realizó el Networking LAB 2025 en el Hotel Radisson Blu, congregando a profesionales y expertos en torno a una revisión crítica y colaborativa del sistema normativo nacional. Con mesas de trabajo, paneles técnicos y hallazgos clave, se discutieron procesos, debilidades y propuestas para un marco normativo más eficiente y representativo.

La jornada comenzó con palabras de bienvenida que subrayaron el objetivo de la actividad: fortalecer vínculos, fomentar el diálogo técnico y trabajar colaborativamente en torno a la normativa estructural chilena.

“Esta actividad tiene el sentido de colaborar y construir juntos el futuro de nuestro sector”, señaló Jorge Tobar, presidente de AICE, al iniciar el networking.

Por su parte, Francisca Pedrasa, directora de AICE y organizadora del encuentro, comentó que “trabajamos asegurando que cada uno de los chilenos y chilenas tenga la tranquilidad de vivir en un lugar seguro. Este marco técnico es un marco vivo que necesita actualizarse de manera rigurosa y conectada con la transformación social y técnica”.

En esta segunda edición del Networking LAB, AICE abrió espacios de conversación con énfasis en la gobernanza técnica, la participación multisectorial y el reconocimiento del componente humano en el diseño normativo.

Hallazgos y diagnóstico crítico

Con apoyo metodológico de IUS LATAM, se realizó un trabajo de escucha y análisis que arrojó cuatro hallazgos principales:

  1. Falta de gobernanza técnica y articulación institucional: se identificó una ausencia de acuerdos claros, con procesos artesanales y poco estandarizados.
  2. Débil calibración sistémica: obsolescencia normativa y brechas técnicas afectan la coherencia en el tiempo de las normas.
  3. Ausencia de visión país: no hay una política nacional que alinee la normativa con desafíos como el cambio climático, la transición energética o la digitalización.
  4. Voluntarismo anotado: el proceso se apoya demasiado en la motivación individual sin estrategias de sostenibilidad institucional, afectando la continuidad.

Desde IUS LATAM, Pedro Mancilla expuso la necesidad de abrir ‘conversaciones de posibilidades’: “Nos movemos en un espacio de juicios, no de afirmaciones técnicas. Las decisiones normativas están mediadas por experiencias, identidades y contextos. Nuestra propuesta es visibilizar esos arquetipos y diseñar sistemas más abiertos y adaptativos”.

Entre los arquetipos descritos están “el guardián de la seguridad”, “el innovador silencioso”, “el mentor de los datos” y “el matemático técnico”, todos representando estilos que conviven y tensionan el proceso normativo desde distintos enfoques y prioridades.

Panel técnico y testimonios

A continuación, se realizó un panel de conversación, moderado por el director AICE Miguel Medalla, que contó con la participación de Sergio Contreras, vicepresidente del Colegio de IngenierosJorge Carvallo, presidente de ACHISINA, Emilio Rojas, jefe de proyectos del Instituto Nacional de Normalización (INN), y Lucio Ricke, presidente del Consejo de Normalización de la Construcción del Instituto de la Construcción.

Emilio Rojas explicó el procedimiento formal desde el INN: “La única instancia donde se aseguran modificaciones al documento es la consulta pública. El comité técnico discute solo lo observado en esta fase, y la oficialización posterior ya escapa a nuestro alcance”.

En tanto, Lucio Ricke profundizó sobre la confusión entre norma vigente y norma obligatoria: “Una norma publicada por INN es técnicamente vigente pero voluntaria. La obligatoriedad viene solo con su oficialización vía decreto ministerial. En ese tránsito, es recomendable una ‘marcha blanca’ de aplicación no obligatoria que permita detectar mejoras”.

Disensos y consensos: el nudo del proceso

Uno de los temas más debatidos fue el rol de los disensos en los comités normativos. En ese sentido, Jorge Carvallo planteó: “Una persona puede bloquear el avance si manifiesta un disenso, incluso cuando la mayoría está de acuerdo. Necesitamos repensar ese equilibrio y considerar consensos por amplia mayoría”.

Al respecto, Ricke cree que “si no resolvemos los disensos a tiempo, el proceso se estanca. Quizás podríamos exigir que se tramiten de forma inmediata y en sesiones presenciales”.

En tanto, Sergio Contreras enfatizó que “las normas chilenas tienen alto reconocimiento técnico internacional, pero existen cuellos estructurales que requieren más unión interinstitucional y trabajo colaborativo continuo. No podemos seguir fragmentando el ecosistema normativo”.

En este contexto, el Networking LAB 2025 dejó en evidencia un consenso transversal: la ingeniería estructural chilena necesita una nueva cultura normativa, basada en colaboración, transparencia y visión estratégica. AICE, con legitimidad técnica e histórica, se posiciona como actor clave para facilitar este tránsito hacia un sistema más eficiente, participativo y alineado con los desafíos del país.

“No diseñamos solo para resistir fuerzas, diseñamos para sostener vidas. Y eso requiere estructuras normativas tan sólidas como humanas”, se resumió desde la jornada.

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8 Mayo 2025

Innovar: es la forma de construir el futuro

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Por Marlena Murillo, directora del Instituto de la Construcción

Hablar de innovación en el sector de la construcción parecía una conversación lejana. Métodos tradicionales, con productos cuyos plazos de construcción y operación generaban tiempos muertos que no están alineados con la actualidad. El contexto cambió. El planeta nos exige respuestas. Y la innovación dejó de ser una alternativa para transformarse en una posibilidad.

Innovar en la construcción no se trata solamente de aplicar nuevas tecnologías o patentar productos. Es también repensar procesos, métodos, materiales, sistemas constructivos. Es preguntarse cómo diseñamos, para quién construimos y cuánto impacto generamos con cada decisión que tomamos. Innovar no es solo monetizar, es también crear beneficio social.

Hoy estamos llamados a construir considerando la crisis climática. Usar eficiencia energética, materiales sostenibles y con sistemas industrializados que aseguren trazabilidad y velocidad, sin sacrificar calidad y prestancia estructural. Para ello, es muy importante el uso de normativa, y de no haberla o estar desactualizada, articular el generarla, porque si bien hay un espacio creativo en el diseño, no podemos hacerlo sin reglamentación clara, sin estándares que protejan la vida, la seguridad y el medio ambiente. En ese sentido, iniciativas como el Código Modelo Sísmico, impulsado desde el Instituto de la Construcción, son una contribución concreta no solo a nivel nacional, sino regional.

En este escenario, el vínculo entre academia, industria y Estado es clave. No basta con tener buenas ideas. Es necesario llevarlas al mercado, conectando con el usuario “real” (constructora, inmobiliaria, mandante final). Y para eso, debemos tender puentes entre quienes investigan, quienes diseñan, quienes regulan y quienes habitan. Porque construir mejor, más rápido y con menor impacto no es solo una promesa técnica: es una responsabilidad ética.

Innovar no termina con introducir la propuesta al mercado, hay todo un trabajo de transformar la cultura del habitar, el cómo implementar esa innovación. Por ejemplo, aún hay resquemor en torno al uso de materiales como la madera o el acero galvanizado en un primer piso, por ser más ligeros, que pueden ser “menos resistentes” frente al tradicional hormigón armado o la albañilería. La prestancia de un material hoy debe medirse también por su huella ambiental, su adaptabilidad y su aporte a la resiliencia sísmica y térmica. Romper esas barreras requiere educación, comunicación y políticas públicas alineadas para su implementación.

Desde el Instituto de la Construcción, seguiremos impulsando estos desafíos con una mirada colaborativa y de largo plazo; la posibilidad de trabajar con distintos colegios gremiales, ministerios, entidades académicas, institutos de materiales y empresas relacionadas, hace que se abran nuevos estadios de exploración. Porque innovar es abrir la posibilidad de construir un futuro sostenible que merezca ser habitado.

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