Sesión ampliada del Comité de Construcción Sustentable y Cambio Climático establece lineamientos estratégicos
La instancia confirmó a sus secretarías técnicas y definió un calendario de trabajo hasta enero de 2027, enfocándose en la generación de anteproyectos de normas y el desarrollo de una cultura sostenible en el sector.
El pasado 18 de marzo de 2026, el Comité de Construcción Sustentable y Cambio Climático (CS y CC) del Instituto de la Construcción (IC) llevó a cabo su octava sesión ampliada. El encuentro tuvo como propósito principal alinear objetivos, recursos y la propuesta de valor con el Instituto, revisando los avances de los grupos de trabajo y la planificación de actividades a corto plazo.
Estructura organizacional y liderazgos
Para asegurar el cumplimiento de las metas trazadas, la instancia definió que cada grupo se reunirá de forma independiente para avanzar en sus iniciativas. La coordinación técnica quedó establecida de la siguiente manera:
Rodrigo Narváez asumió como secretario técnico del Grupo A, dedicado a Regulación e incentivos.
María José Ibaceta fue confirmada como secretaria técnica del grupo ampliado.
Asimismo, Ibaceta liderará la secretaría técnica del Grupo B, Educación para cultura sostenible, y del Grupo C, Adaptación y resiliencia al cambio climático.
En tanto, Sergio Vera ocupa la presidencia y Paola Molina la vicepresidencia.
Iniciativas estratégicas por subcomité
Cada subcomité presentó los objetivos y entregables que marcarán la agenda técnica del año 2026:
Regulación e incentivos (Grupo A): se enfocará en implementar un mecanismo de financiamiento colaborativo (crowdfunding) junto al Ministerio de Medio Ambiente para cofinanciar anteproyectos de normas técnicas sobre economía circular en la construcción. Esto busca elevar el estándar del mercado y facilitar la masificación de productos circulares.
Educación para cultura sostenible (Grupo B): impulsará la creación de una Plataforma de educación abierta para la construcción sustentable (EACS). Este repositorio digital ofrecerá videos y manuales prácticos para la capacitación técnica, con énfasis en la Calificación Energética de Viviendas (CEV) y la nueva regulación térmica.
Adaptación y resiliencia al cambio climático (Grupo C): trabajará en el desarrollo de la Plataforma benchmarking de indicadores de resiliencia, sustentabilidad y productividad (BERSP). Esta herramienta permitirá a las constructoras comparar el desempeño de sus proyectos de forma anónima para identificar oportunidades de mejora.
Coordinación de recursos y comunicaciones
Durante la sesión, se precisó que los recursos provenientes del Ministerio de Medio Ambiente para la confección de normativas se integrarán directamente al presupuesto del Grupo A. Además, se aclaró que el Comité de Economía Circular del IC operará de forma independiente a esta instancia.
Finalmente, Marcos Brito, director ejecutivo de IC, destacó que el Instituto de la Construcción actuará como una plataforma de comunicación para difundir los resultados y el trabajo realizado en cada iniciativa, respondiendo así a la necesidad de apoyo en difusión planteada por los integrantes.
El comité ampliado mantendrá sesiones mensuales los terceros miércoles de cada mes, quedando fijado el próximo encuentro para el miércoles 15 de abril de 2026.
Expertos abordan los desafíos del diseño y construcción de edificaciones en laderas de dunas y maicillos
Estándares de ejecución, exigencias técnicas, detección de debilidades de cara al inicio de obras y una hoja de ruta más realista son parte del recientemente lanzado documento oficial “Recomendaciones de diseño y construcción de edificaciones en laderas de dunas y maicillos”, sobre el cual se pronuncian Patricia Rodríguez, Ignacio Santa María y Michel Kure.
La entidad actuó como secretaría técnica con miras a generar la coordinación público-privada que hizo posible la generación de estas nuevas orientaciones, surgidas a partir de un acuerdo entre la cartera gubernamental y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) a raíz de los socavones registrados en 2023 y el empleo de materiales inadecuados en casos anteriores.
El esfuerzo, que impulsó la definición tanto de criterios de evaluación de riesgo como de las recomendaciones prácticas que están orientadas a proyectistas, revisores y autoridades, pasa ahora a la etapa de implementación, respecto de la cual reflexionan sus especialistas.
El aporte del mapa interactivo
A partir de la advertencia que el propio manual formula sobre la obsolescencia de muchos inventarios oficiales de dunas, Patricia Rodríguez, vicepresidenta del comité que elaboró dicho texto y jefa de Ingeniería de Ferrara, considera que el mapa interactivo que incluye el documento permite “a los profesionales de diversas áreas contar con mejores antecedentes para proyectar en este tipo de suelos”. Y agrega: “Otra opción interesante podría ser articular esta información como parte de los mapas de Sernageomin, donde se incluyen otros aspectos importantes del terreno, tales como geología, riesgos y otros”.
En cambio, señala, “la incorporación a los planos reguladores no parece ser necesaria, pues el uso vinculante no es el objetivo del mapa de dunas, que busca entregar información valiosa sobre las unidades geológicas, desde lo técnico”, sin referirse a la decisión final de construir o no en un determinado terreno.
En ello también coincide Ignacio Santa María, director del IC, para quien “no es necesario relacionar los planos reguladores con los mapas de dunas; solamente deberían prohibirse en los PR las zonas protegidas, ya que cada proyecto que se ejecute en zonas de arenas o maicillos en pendiente necesariamente debe ejecutar los estudios de geología y geotecnia que permitan diseñar los sistemas de fundaciones y protección de los efectos de las aguas en el proyecto”.
En cuanto a las exigencias de estanqueidad y soporte más críticas que plantea el manual en relación con los proyectos de redes sanitarias en pendientes, Rodríguez precisa que “se advierte sobre posibles problemáticas asociadas al trazado, diseño, funcionamiento y revisión de ductos, tuberías, cámaras y otros servicios. Un gran aporte del manual es un formato tipo check list para ser completado por el personal que realiza la inspección y/o mantenimiento de la obra”.
Dicho check list, precisa la profesional, “incluye la identificación de los ductos, su ubicación y uso, así como el registro de los tipos de inspección y mantenimientos que se le han realizado”. Al mismo tiempo, se entrega “una propuesta de frecuencia y oportunidad de realizar inspecciones y mantenciones”, complementa. En el mismo ámbito, “en el manual están descritos los criterios de diseño para evitar los riesgos de filtraciones de las distintas aguas que pueden afectar las construcciones”, acota Santa María.
Sin recetas infalibles
Requerido en torno al maicillo y la detección correcta de los planos de debilidad previos al inicio de una obra, Michel Kure, presidente del equipo que elaboró el manual y gerente general de Kuadrante, explicó que “el maicillo no es un suelo común: proviene de la descomposición de la roca y conserva fracturas y planos internos que pueden transformarse en superficies de falla. El principal riesgo es que estos planos no siempre se ven ni coinciden con la estratigrafía horizontal”.
Por ello, subrayó, “las recomendaciones del manual exigen estudios más detallados, que combinan observación directa del terreno, excavaciones visibles y métodos geofísicos, para detectar estas debilidades antes de construir. Así, el diseño de fundaciones, drenajes y obras de contención se adapta al comportamiento real del terreno, reduciendo significativamente el riesgo de fallas posteriores”.
Patricia Rodríguez remarca esa perspectiva, comentando que “la detección de estructuras heredadas no es trivial y cada terreno presenta sus propias condiciones, por lo tanto, entregar una receta infalible de exploración no es posible ni tampoco razonable. Lo que sí es posible y se aborda en el manual es dar recomendaciones para que los especialistas geotécnicos puedan tener en cuenta al momento de crear su plan de exploración”.
En el manual, “se incluyen recomendaciones de exploración que buscan detectar las estructuras relictas (heredadas). Este tipo de evaluaciones debe ser realizada por un especialista en geología estructural”, agrega la ingeniera civil. En esa dirección, “se recomienda que estas exploraciones mediante sondaje alcancen a la roca para poder ver las transiciones entre suelo y roca y permitir una mejor evaluación del maicillo”, y “se sugiere complementar la exploración mediante sondajes con calicatas o incluso con inspección de taludes naturales cercanos, para observar la continuidad lateral de los estratos y posibles superficies de debilidad”, según puntualiza la profesional.
Por otra parte, en lo referido a qué criterios de resiliencia incorpora el documento para evitar que la infraestructura en laderas costeras colapse en el mediano plazo, Ignacio Santa María aclara que “el documento no trata específicamente esos posibles riesgos”. Sobre el particular, sostienen que, “en general, el aumento de nivel del mar no afecta las construcciones en laderas, aunque podría afectar a las que están en las zonas planas cerca de las costas (para ello existe una Norma Técnica del Minvu (NTM) referente a tsunamis y sus recomendaciones de diseño), y las aguas lluvias deben estar conducidas por los alcantarillados de aguas lluvias, los que sí están tratados en el manual”.
Una hoja de ruta más exigente
Finalmente, los expertos analizaron el impacto que los requisitos complementarios a la norma NCh1508 Geotecnia – Estudio de mecánica de suelos, tendrá en la reducción de los asentamientos diferenciales y fallas de borde que hoy afectan a diversas edificaciones en el país.
“Al complementar la norma NCh1508, el manual introduce una hoja de ruta más exigente y realista para entender cómo se comportan suelos complejos como las dunas y maicillos”, recalca Michel Kure. Esta incorporación “permite detectar a tiempo planos de debilidad, zonas fracturadas y problemas de drenaje que hoy no siempre quedan bien caracterizados. Esto se traduce en diseños de fundaciones y obras de contención mejor adaptados al terreno real”, argumenta.
De esta manera, en la práctica se reducen:
Socavaciones,
Asentamientos diferenciales
Fallas de estabilidad de taludes
Daños progresivos que históricamente afectan a Chile
Rodríguez, en tanto, concluye que, “como consecuencia de estas recomendaciones, sugerencias, antecedentes y lineamientos, unidos a la normativa chilena vigente, se logra una base técnica aún más robusta, que permite prever o anticipar problemáticas en este tipo de obras y atenderlas de mejor forma”.
La principal conclusión del estudio realizado por un gran número de especialistas durante un año de trabajo es que se puede construir en laderas de dunas o maicillo, en la medida en que se hagan los correspondientes estudios de geología y geotecnia por parte de expertos, y que se tomen las medidas para evitar la influencia del agua (servidas, de lluvias, agua potable o de canales) en las construcciones y urbanizaciones.
El Código Modelo Sísmico lidera la agenda de la 316° Reunión de Directorio del IC
El tema principal del nuevo encuentro del directorio fue el exhaustivo reporte de la Octava Jornada del CMS, destacando su valor para la seguridad estructural del país y la urgente necesidad de asegurar la sostenibilidad financiera de esta iniciativa.
La Reunión Ordinaria de Directorio N° 316 del Instituto de la Construcción (IC), efectuada el jueves 13 de noviembre de 2025, concentró su análisis en la vital importancia del Código Modelo Sísmico (CMS). La sesión se centró en la presentación del reporte técnico de la Octava Jornada del CMS, a cargo de Rodrigo Narváez, secretario ejecutivo del IC, quien destacó el valor estratégico de la iniciativa para la seguridad estructural del país y la urgente necesidad de asegurar su sostenibilidad económica.
En el encuentro, se puso de relieve que el Código Modelo Sísmico, con ocho años de trayectoria, no solo es un referente técnico, sino un proyecto que el IC siente como propio y del cual se reconoce en gran medida como su impulsor. El Directorio coincidió en la trascendencia de este instrumento, que aporta un valor significativo tanto a nivel técnico como a nivel de gobernanza para la gestión del riesgo sísmico.
El informe presentado por Narváez detalló los principales avances y conclusiones de la octava versión de las jornadas técnicas, confirmando el compromiso del sector con la excelencia en el diseño y la construcción resiliente.
Rodrigo Narváez también confirmó que la Novena Jornada del CMS se realizará en San José de Costa Rica (2026); mientras que existe la posibilidad de que la décima edición de estas jornadas pueda realizarse en Chile, cerrando así la primera década del ciclo iniciado en nuestro país en 2017.
Finalmente, y en línea con el debate sobre el aseguramiento del proyecto, se abordó la necesidad de un financiamiento estable que permita sostener el alto nivel de trabajo y la importante cantidad de horas de trabajo que el Instituto ha asumido en los últimos años para mantener operativo y actualizado este instrumento de política pública.
En un plano más amplio de la cuenta, el Directorio también revisó otros avances de interés público y corporativo, entre los que se destacan:
Cierre de Convenio con el MINVU: La secretaria técnica del IC, María José Ibaceta, informó del exitoso cierre del Convenio de Colaboración 2025 con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), el cual contempló la finalización y entrega de tres manuales técnicos cruciales para la industria. Se trata de los siguientes documentos:
Manual de Recomendaciones de Diseño y Construcción de Edificaciones en Laderas de Dunas y Maicillos.
Manual de Recomendaciones para Instalación de Tuberías de PP-R en Edificaciones.
Criterios y recomendaciones técnicas para el uso de productos de impermeabilización en edificaciones.
Gobernanza Institucional: Se actualizó la información relativa al Consejo para la Modernización de las Relaciones Contractuales, como parte del proceso de fortalecimiento de las estructuras de gobernanza del Instituto, buscando siempre la excelencia en la gestión y la representación sectorial.
La 316ª Reunión Ordinaria reafirmó así el rol central del Instituto de la Construcción como articulador técnico de iniciativas que impactan directamente en la calidad y seguridad de las edificaciones en Chile, en esta oportunidad, con el CMS como pilar fundamental de su misión.
IC en terreno: coprocesamiento como eje de la economía circular en la industria cementera
Integrantes del Comité de Economía Circular del Instituto de la Construcción conocieron la planta Coactiva Polpaico Til Til, destacando la sinergia público-privada para la valorización energética y la reducción de la huella de carbono del sector.
El Comité de Estrategia de Economía Circular del Instituto de la Construcción (IC) realizó una visita técnica a la Planta Coactiva Polpaico Til Til el 21 de octubre, con el objetivo de conocer en detalle el innovador proceso de coprocesamiento de residuos y las estrategias que impulsan la economía circular en la producción de cemento, un insumo fundamental en la edificación.
El IC, como articulador en el desarrollo de la sustentabilidad, calidad, y productividad del sector, busca constantemente promover iniciativas y mejores prácticas que contribuyan a un desarrollo más limpio y eficiente. En este contexto, la valorización energética a través del coprocesamiento se presenta como una valiosa solución para gestionar residuos industriales, convirtiéndolos en combustibles alternativos y evitando su disposición final en vertederos.
Como señaló la presidenta del Comité de Economía Circular del IC, Paola Molina O’Ryan, “la iniciativa de crear el comité surge de la inquietud por interactuar de manera eficiente para avanzar en esta línea de acción, que es la sostenibilidad. Nuestro enfoque principal es evitar la generación de residuos en todas las etapas del proceso constructivo, desde la producción de materiales hasta la ejecución de las edificaciones”.
Coactiva: Transformando residuos en combustible Durante la visita, los profesionales del IC pudieron conocer de cerca el quehacer cotidiano de Coactiva, unidad de negocio de Polpaico especializada en el manejo de residuos peligrosos y no peligrosos. En esta presentación participaron Hamilton Duarte, jefe de Proyectos; Rubén Cerda, jefe de Operaciones; Carolina Durán, subgerente Comercial y Francisca Bahamondes, ejecutiva de Negocios.
Hamilton Duarte relató que la planta “es una plataforma que nació el año 2005,como una unidad de negocio especializada en el manejo de residuos peligrosos y no peligrosos. ¿Y cuál es la función principal de Coactiva? Tomar estos residuos y poder transformarlos en combustible que finalmente va a ser utilizado en el horno cementero”.
A diferencia de la incineración tradicional, en el coprocesamiento, la ceniza que se genera pasa a formar parte del cemento, haciendo que el residuo desaparezca. Esto se debe a que las cenizas quedan atrapadas en la matriz cristalina del clinker (componente del cemento), eliminando la necesidad de disponerlas en un relleno sanitario, como ocurre con la incineración, lo que se suma a la idoneidad del cemento para atrapar y contener materiales como los metales pesados.
Por su parte, Rubén Cerda explicó que “lo que hacemos es acondicionar el reciclaje. El reciclaje no puede entrar al horno tal cual viene desde el generador. Nosotros, con distintos procesos físicos y químicos, hacemos un acondicionamiento de este material y lo llevamos a un estándar. Lo otro que nos diferencia es que somos capaces de hacer desaparecer los residuos”.
Retos y compromisos de una industria en transición El uso de este combustible alternativo ya está reemplazando entre un 15% y 20% de la energía del coque de petróleo en el horno, con una meta de alcanzar el 30% para 2027. Este reemplazo no es solo energético, sino que también tiene un impacto directo en la reducción de emisiones de CO2:
Cada 1% de combustible fósil reemplazado evita la emisión de aproximadamente 300 toneladas de CO2 en la fabricación de cemento.
El combustible alternativo, además, emite menos CO2 que el coque.
La tonelada de residuos que llega a Coactiva es una tonelada menos en rellenos sanitarios o vertederos, donde emite CO2.
Un desafío crucial es la necesidad de habilitadores regulatorios que equiparen las condiciones con la disposición en vertederos. Desde Coactiva explican que la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor) deja fuera el coprocesamiento de algunas categorías de residuos para el cumplimiento de metas, lo que incentiva a las empresas a optar por la opción más barata, el relleno sanitario, aunque no sea la más amigable con el medioambiente.
Por su parte, el IC se mostró dispuesto a colaborar en la normalización de la materia prima secundaria o subproductos industriales, un aspecto clave para que el combustible alternativo fabricado por Coactiva sea reconocido bajo un estándar normalizado y pueda contribuir a las metas de la Ley REP.
Innovación en la gestión integral de residuos La visita también destacó la evolución de Coactiva hacia un modelo de gestión más integral, el Coactiva 2.0, que incorpora los siguientes servicios:
Esterilización de residuos hospitalarios: Con tecnología de microondas y la capacidad de valorización energética posterior del residuo esterilizado, lo que representa una propuesta diferenciadora.
Reciclaje y acondicionamiento: Recibiendo plásticos, cartón, papel, metales, vidrios y residuos electrónicos, para su consolidación y envío a su destinatario final.
Asesoría para la reducción en origen: Acompañamiento a los clientes para optimizar sus procesos productivos y minimizar la generación de residuos.
Los representantes del IC coincidieron en el potencial de estos modelos para la industria. La colaboración con empresas como Coactiva, que además promueven la sustitución material —como el uso de laminilla de descarte de acero para reemplazar el óxido de hierro en la mezcla del clinker— es fundamental para que el sector avance hacia la carbono neutralidad comprometida para el 2050.
A esta visita técnica del Comité de Economía Circular asistieron Paola Molina, María José Ibaceta, Arturo Harlen, Ana María De León, Marcos Díaz, Mario Castro, Rubén González y Alejandra Tapia (Construye2025).
El IC impulsa Certificación CES +Resiliencia en la Bienal de Arquitectura 2025
María José Ibaceta, secretaria ejecutiva del IC, relevó la urgencia de incorporar estándares de resiliencia y adaptación climática en los códigos de construcción, aumentando la seguridad estructural y operativa del entorno construido en Chile.
El Instituto de la Construcción (IC) tuvo una destacada participación en el seminario “Amenazas y resiliencias: El diseño en la era del cambio climático”, realizado a fines de septiembre en el marco de la Bienal de Arquitectura 2025. El evento se centró en la crucial necesidad de integrar la resiliencia en el diseño y la planificación urbana, un enfoque que el IC impulsa activamente a través de sus distintos comités y líneas de acción.
María José Ibaceta Cornejo, secretaria ejecutiva del IC y asesora de la Certificación Edificio Sustentable (CES), expuso sobre los avances de la nueva certificación CES +Resiliencia. Su presentación se centró en cómo esta iniciativa busca dotar al sector de una herramienta para medir y validar que las edificaciones están preparadas para eventos naturales y otras amenazas, como el cambio climático, sismos e inundaciones.
En palabras de la arquitecta, “esta certificación nos permite dar un paso más allá de la norma, estableciendo un marco medible que valida que las edificaciones no solo resisten, sino que son capaces de ser operativas en el corto plazo tras un evento catastrófico”.
Los puntos centrales de la presentación de Ibaceta fueron los siguientes:
Fundamento de la certificación: La necesidad de CES +Resiliencia surge de un estudio encargado al IC por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2023, que revisó códigos de construcción y normativas de resiliencia y sostenibilidad en América Latina y el Caribe. Este estudio identificó la necesidad de abordar los temas de resiliencia de manera más integral, considerando la importancia de la reconstrucción y restauración de la infraestructura tras un evento catastrófico.
Elementos clave: La propuesta busca reconocer estrategias que van más allá de la norma actual para identificar un edificio como preparado para desastres. Esto incluye: – Diseño con proyecciones climáticas: Uso de archivos climáticos proyectados a futuro (ej. a 35 años) para que los edificios estén preparados para temperaturas extremas y lluvias concentradas. – Respuesta sísmica avanzada: Trabajo con diseño por desempeño, que va más allá del cálculo tradicional, asegurando que ciertos recintos permanezcan seguros y que el edificio sea operativo en un corto periodo tras el sismo, incluyendo la consideración de elementos no estructurales. – Adaptabilidad y flexibilidad: La edificación no debe ser concebida como un objeto estático.
María José Ibaceta enfatizó que “no se trata de construir más, sino que construir mejor”, ya que cada proyecto de calidad, sustentable y resiliente, se traduce en una vida más segura y una comunidad mejor preparada.
Un ecosistema más resiliente y sostenible La jornada contó con las ponencias de otros profesionales vinculados a los mundos de la arquitectura y la ingeniería, entre los que destacan las siguientes exposiciones:
Tecnología y resiliencia sísmica: Diego Mellado, director del Instituto de la Construcción (IC) y past president del Comité de Tecnología del Colegio de Arquitectos, presentó sobre “Arquitectura chilena, identidad y resiliencia sísmica. Mellado enfatizó en que Chile ha desarrollado una identidad y cultura sísmica única, marcada por avances normativos (como la evolución de la NCh433) y la incorporación tecnológica (aisladores, disipadores), que han permitido alcanzar estándares de seguridad sísmica de primer nivel mundial. Esto se materializa en una arquitectura sísmicamente eficiente y segura.
Rol de la infraestructura pública: Maximiliano Bolados, profesional del área de adaptación del Departamento de Sostenibilidad y Cambio Climático de la Dirección General de Obras Públicas (MOP), abordó los desafíos y oportunidades desde la institución. Bolados contó que el MOP está buscando alcanzar una “identidad climática” en sus obras de infraestructura (caminos, puentes, hidráulicas, etc.), alineándose con la Ley Marco de Cambio Climático. Las estrategias incluyen el diseño con proyecciones climáticas a 30 o 50 años, la perspectiva del ciclo de vida del proyecto y el desarrollo de instrumentos como el Plan Maestro de Aguas Lluvias, con soluciones basadas en la naturaleza.
Visión internacional y agenda global: Cid Blanco, consultor en desarrollo urbano y vivienda del BID, y coordinador de la Comisión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), se conectó desde Brasil. En su participación, comentó que la sostenibilidad y la resiliencia son agendas de larga data (desde los años 70), donde el rol de arquitectos y urbanistas es crucial, ya que el 65% de las metas de los ODS están vinculadas al desarrollo territorial y urbano. El principal desafío es la voluntad política y la educación para generar un cambio de conciencia en todas las generaciones.
Vanessa Zadel, arquitecta de Perú y codirectora del programa Architecture for All de la UIA, presentó las directrices de la organización, afirmando que diseñar la resiliencia es más que resistir, es anticipar, adaptarse y recuperarse. Para la UIA, “no puede haber resiliencia sin accesibilidad”, comentó Zadel, y la inclusión, siendo esta una condición indispensable en la planificación, respuesta, reconstrucción, y en la formación académica de los arquitectos.
El seminario, moderado por Paola Molina O’Ryan (Directora del IC, Past President del CES, y presidenta del Comité de Economía Circular del IC), concluyó con un llamado a la acción y la colaboración como el camino indispensable para enfrentar los desafíos futuros y “reconstruir mejor”. El trabajo en red entre el sector público, privado y la academia es fundamental para que iniciativas como CES +Resiliencia logren un impacto concreto en la seguridad y el bienestar de la ciudadanía.